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Florencia más allá del Duomo: lugares menos conocidos

Última actualización: septiembre de 2026

filippo.anzivino@gmail.comFlorence

Introducción

Florencia suele reducirse a una breve lista de monumentos imprescindibles. Es una lista práctica, sin duda, pero deja fuera una ciudad muy distinta: la de las residencias familiares, los pequeños refectorios conventuales, los museos de coleccionista, los gabinetes científicos y las huellas arquitectónicas cotidianas. Los lugares que proponemos a continuación no pretenden venderse como secretos ni como rincones vacíos. Se han ganado su puesto porque cada uno encierra una historia singular y ofrece un motivo de peso para sumarlo a tu viaje por Florencia.

Algunos apenas te exigirán un pequeño desvío en tu recorrido por el centro histórico. Otros abren solo unas pocas horas en días concretos, requieren reserva telefónica o merecen una excursión aparte. Esas limitaciones forman parte de la información esencial. Conviene comprobar las webs oficiales poco antes de la visita, ya que varios horarios han cambiado a lo largo de 2026.

Resumen rápido

  • Empieza por Casa Martelli si consigues reservar por teléfono. Si buscas pintura renacentista, compara Sant’Apollonia, el Chiostro dello Scalzo y San Salvi.
  • Para sumergirte en el coleccionismo y la vida doméstica, elige Casa Martelli, el Museo Horne, el Museo Bardini o la Fondazione Salvatore Romano. Si te interesa la ciencia, opta por La Specola, teniendo en cuenta el recorrido de las ceras anatómicas suspendido.
  • Si prefieres un detalle arquitectónico antes que un museo, sal a la caza de las buchette del vino. Considera San Salvi como una excursión independiente.

1. Museo di Casa Martelli

Casa Martelli es una residencia noble intacta situada al noroeste del Duomo, al borde del barrio de San Lorenzo. Su valor no radica en ser una simple pinacoteca más. El edificio conserva el ambiente doméstico y la trayectoria coleccionista de la familia Martelli, con su mobiliario de época, su galería de pinturas, sus salones amarillo y rojo, una capilla y un salón de baile.

El museo ofrece otra forma de leer Florencia: a través de las decisiones de una familia que fue reuniendo su colección privada y organizando su hogar en torno a ella. Las «stanze paese» de la planta baja son uno de esos detalles tangibles que convierten la visita en algo mucho más sugerente que un simple catálogo de obras.

Las condiciones de acceso son especialmente estrictas. Casa Martelli abre actualmente los martes de 13:15 a 19:00 y los sábados de 08:45 a 13:30. La entrada es gratuita, pero es imprescindible reservar por teléfono. Solo se puede reservar para las dos aperturas siguientes, con un máximo de cinco personas por reserva. Las visitas son guiadas por personal del museo y los grupos tienen un límite de 15 personas. Según FeelFlorence, el acceso y el recorrido son accesibles, con un ascensor apto para sillas de ruedas eléctricas y un aseo adaptado.

Es la recomendación más sólida para quien esté dispuesto a planificar con antelación una pequeña cita.

El Museo Casa Martelli conserva la residencia y la colección de una familia florentina. Foto: Larry Lamsa
El Museo Casa Martelli conserva la residencia y la colección de una familia florentina. Foto: Larry Lamsa

2. Cenacolo di Sant’Apollonia

El antiguo convento benedictino de Sant’Apollonia se encuentra al norte del Duomo, a caballo entre las zonas del Mercato Centrale y San Marco. Andrea del Castagno pintó la pared del refectorio en 1447, disponiendo la Última Cena justo debajo de la Resurrección, la Crucifixión y el Santo Entierro.

La historia del convento aporta el contexto decisivo a los frescos. Las monjas vivían en régimen de clausura, por lo que la obra permaneció prácticamente desconocida fuera del recinto hasta la desamortización del monasterio en el siglo XIX. En 1953, al retirar las escenas superiores para su restauración, surgió un hallazgo fascinante: salieron a la luz los dibujos preparatorios al carbón y almagra, las sinopias, que hoy se exponen en la pared opuesta.

El horario actual es de lunes a sábado y el primer y tercer domingo de cada mes, de 08:30 a 13:50, con último acceso a las 13:20. La entrada general cuesta 5 €. La información oficial no exige reserva previa individual. Hay un escalón de 7 cm en la entrada sin rampa móvil, pero el interior es accesible y cuenta con aseo adaptado. Conviene no dar por sentada la afluencia sin fuentes contrastadas. Lo realmente determinante en la práctica es su horario exclusivamente matinal y la apertura irregular de los domingos.

La Última Cena de Andrea del Castagno en Sant’Apollonia. Foto: Bruno BARRAL
La Última Cena de Andrea del Castagno en Sant’Apollonia. Foto: Bruno BARRAL

3. Chiostro dello Scalzo

El Chiostro dello Scalzo es un pequeño claustro ubicado en la Via Cavour. Perteneció a la Compagnia dei Disciplinati di San Giovanni Battista, fundada en 1376. Su nombre hace referencia al portador de la cruz de la cofradía, que caminaba descalzo durante las procesiones.

Andrea del Sarto pintó el ciclo de San Juan Bautista entre 1509 y 1526, con dos escenas completadas por Franciabigio mientras Andrea se encontraba en Francia. La visita se resume en una particularidad visual fascinante: el ciclo recurre al claroscuro monocromo en lugar del color habitual del fresco. Es pintura renacentista pensada para leerse como una secuencia en un espacio íntimo, no para consumirse como una imagen célebre aislada.

El horario oficial actual es de 08:30 a 13:50, de lunes a sábado y el primer y tercer domingo de mes, con una entrada general de 5 €. La red de cenáculos estatales ha experimentado modificaciones de horario a lo largo de 2026, por lo que conviene confirmar el calendario mensual antes de ir o publicar. El acceso y el interior son en su mayor parte accesibles, aunque no dispone de aseo para visitantes. Es una opción perfecta para una mañana en la que la zona de San Marco no pida a gritos otro gran museo.

4. Museo Horne

El Museo Horne ocupa un pequeño palacete del siglo XV cerca de Santa Croce. Herbert Percy Horne, coleccionista y erudito inglés, lo vistió con pinturas, esculturas, cerámica, joyas, muebles, tejidos y objetos cotidianos para recrear una residencia renacentista.

Esa intención doméstica lo es todo. En vez de recorrer la típica galería cronológica, aquí contemplas cómo un coleccionista concibió un hogar florentino y eligió cada pieza para darle vida. Las salas no tienen las clásicas cartelas ni paneles informativos; los visitantes usan guías digitales o impresas. Esto cambia el ritmo de la visita y recompensa a quien se fija en los detalles del entorno.

El horario actual es de lunes a martes y de jueves a domingo, de 10:00 a 14:00. Cierra los miércoles y festivos. La entrada general cuesta 8 € y la reducida 6 €. Conviene tener muy presente la hora de cierre, bastante temprana. FeelFlorence indica que todo el museo es accesible mediante ascensor y cuenta con visitas en lengua de signos (LIS), recorridos táctiles y rutas guiadas adaptadas a diversas necesidades de accesibilidad.

Elige el Horne si buscas una colección selecta y un ambiente íntimo en lugar de otra gran institución. No caigas en el cliché de describirlo como un rincón desconocido por los turistas.

Una sala del Museo Horne, Florencia. Foto: Francesco Bini
Una sala del Museo Horne, Florencia. Foto: Francesco Bini

5. Museo Stefano Bardini

El Museo Stefano Bardini está en Via dei Renai, cerca del río y de San Niccolò. Stefano Bardini fue uno de los anticuarios más importantes de Italia. Convirtió su colección en museo y la legó a la ciudad de Florencia.

La clave para entenderlo es la mirada del marchante. No se trata solo de un conjunto de objetos renacentistas; muestra cómo un anticuario de finales del siglo XIX y principios del XX seleccionaba, adquiría y exponía el arte. El propio montaje forma parte del relato, alejándolo del clásico itinerario ordenado por artistas.

Actualmente abre los lunes y de viernes a domingo, de 11:00 a 17:00. Permanece cerrado de martes a jueves. La entrada general cuesta 10 €, con tarifa reducida de 7 € para jóvenes de 18 a 25 años y estudiantes universitarios acreditados. La web oficial no menciona reserva individual obligatoria. Las normas temporales de aforo NO ESTÁN VERIFICADAS, y el acceso completo sin escalones tampoco ESTÁ VERIFICADO. El museo aparece con frecuencia en las guías alternativas de Florencia, así que céntrate en su faceta de coleccionista y marchante en vez de presentarlo como un hallazgo secreto.

6. Fondazione Salvatore Romano

La Fondazione Salvatore Romano se encuentra en la Piazza Santo Spirito. Salvatore Romano donó esta colección a Florencia en 1946. Reúne esculturas, fragmentos arquitectónicos, frescos arrancados y mobiliario desde la Antigüedad romana hasta el siglo XVII.

Su encanto radica en el contraste. No es una galería al uso construida en torno a un pintor célebre. Los restos arquitectónicos y las obras desprendidas conviven en un marco histórico, lo que aporta una dimensión muy física y ligada al arte del coleccionismo. Además, ofrece una excusa mucho más sugerente para quedarse en Santo Spirito que la típica recomendación de pasear sin rumbo por el barrio.

El horario actual es lunes y sábados de 10:00 a 17:00, y domingos de 13:00 a 17:00. Cierra de martes a viernes. La entrada general cuesta 5 € y la reducida 3 €. Existe una entrada combinada con la Cappella Brancacci por 8 € (general) y 5 € (reducida). En la web actual no consta la obligatoriedad de reservar de forma individual, y la ausencia de barreras arquitectónicas NO ESTÁ VERIFICADA.

Elígela si los días de apertura encajan con tu viaje y te apetece una colección íntima con sabor arquitectónico.

7. La Specola

La Specola cambia de tercio radicalmente. Ubicado en Via Romana, junto al entorno del Palacio Pitti, muestra una Florencia volcada en la historia natural, el coleccionismo y la divulgación científica, lejos de los habituales palacios o templos.

Hay una advertencia fundamental para septiembre de 2026: el recorrido de las históricas ceras anatómicas está suspendido temporalmente por labores de mantenimiento extraordinario. La visita actual abarca zoología, mineralogía y modelos didácticos. Cualquier texto que mande a los visitantes a ver las ceras sin mencionar este cierre temporal está desfasado.

El horario actual es de martes a domingo, de 09:00 a 17:00, con último acceso a las 16:00. Cierra los lunes y en varios días festivos señalados. Las tarifas cambiaron el 1 de septiembre de 2026: 10 € la general y 5 € la reducida. El museo advierte de gran afluencia y posible agotamiento de entradas, por lo que recomienda encarecidamente comprar por internet o consultar la disponibilidad restante. Es el único espacio del grupo donde la propia institución respalda un aviso operativo sobre aglomeraciones.

Comprueba el aviso de mantenimiento antes de ir. La Specola merece mucho la pena para mentes curiosas y amantes de la ciencia, pero hay que describir su oferta actual con honestidad en vez de articularla en torno a su colección más célebre.

El museo zoológico de La Specola, en Florencia. Foto: Daniel Mietchen
El museo zoológico de La Specola, en Florencia. Foto: Daniel Mietchen

8. Las ventanas del vino de Florencia

Las buchette del vino son pequeñas portezuelas en las fachadas de los palacios que en su día permitían a las familias nobles despachar vino directamente de sus fincas. Es mejor entenderlas como un curioso detalle arquitectónico salpicado por el casco histórico y no como una ruta temática o una lista de bares.

FeelFlorence cita ejemplos en Via Palchetti, Via del Trebbio, Via Santo Spirito, Via del Proconsolo, Via Ginori y Via Isola delle Stinche. El vano tradicional medía unos 23 por 36 centímetros, lo justo para pasar un frasco de vino forrado de paja. El servicio de turismo municipal calcula que aún sobreviven unas 170 en el término municipal de Florencia.

No existe entrada única, sistema de reservas ni horario fijo. Algunas ventanillas han vuelto a la actividad comercial para servir vino o helado, pero el servicio depende de cada negocio. No des por sentado que se pueda comprar vino en cualquier apertura. Las condiciones de la vía pública y de los locales varían, por lo que la accesibilidad NO ESTÁ VERIFICADA de manera individual.

Es una forma rápida de apreciar el vínculo entre la arquitectura florentina, las fincas rurales y el comercio cotidiano sin restarle tiempo a la visita de los museos.

9. Cenacolo di Andrea del Sarto en San Salvi

San Salvi es la única escapada deliberada fuera del apretado núcleo histórico. El antiguo monasterio de los vallombrosanos en Via di San Salvi 16 alberga la Última Cena de Andrea del Sarto, encargada en 1511 y finalizada en 1526, además de pintura florentina del siglo XVI vinculada a artistas como Pontormo, Franciabigio, Bachiacca y Plautilla Nelli.

Un detalle sirve de puerta de entrada al fresco: sobre la Última Cena, Andrea colocó a dos figuras asomadas a una terraza que observan la comida desde arriba. Un pequeño guiño de público pintado dentro de la propia composición.

El horario actual es de martes a domingo, de 08:30 a 13:50, con el último acceso a las 13:20. Los lunes cierra. La entrada general cuesta 5 €, la reducida 2 € para quienes cumplan los requisitos y el billete combinado Cenacoli de siete días sale por 15 €. Según la información oficial de los museos estatales, no es necesario reservar de forma individual. En taquilla solo se acepta pago electrónico. FeelFlorence indica que el acceso en silla de ruedas está limitado a sillas manuales mediante un salvaescaleras, y cuenta con aseo adaptado.

No metas San Salvi en una lista del centro de Florencia como si fuera un desvío rápido. Elígelo cuando el arte justifique una visita propia y te encaje su horario de mañana.

Cómo elegir sin convertir la lista en una ruta

  • Para amantes del coleccionismo y la vida doméstica: Casa Martelli, Horne, Bardini y Salvatore Romano.
  • Para ver pintura renacentista en espacios íntimos: Sant’Apollonia, Chiostro dello Scalzo y San Salvi.
  • Para cambiar de tema: La Specola o las ventanillas del vino.
  • Para las visitas más exigentes con los horarios: Casa Martelli, Sant’Apollonia, Chiostro dello Scalzo y La Specola.
  • Para sumar algo céntrico a la ruta: Casa Martelli, Sant’Apollonia, Horne y las ventanillas del vino son las opciones más cómodas por ubicación.

Florencia más allá de las grandes atracciones

El catálogo de Florencia de Ciceru incluye una experiencia autoguiada por la ciudad activa. Este artículo responde a otro propósito y ninguno de estos lugares incluye entrada a través de Ciceru.

Preguntas frecuentes

¿Qué lugar exige más planificación previa?

Casa Martelli. La entrada es gratuita, pero la reserva telefónica es obligatoria y actualmente solo se pueden reservar las dos próximas aperturas. La Specola también merece atención previa, ya que el propio museo advierte de una gran afluencia y de que las entradas suelen agotarse.

Antes de salir

  • Comprueba los horarios oficiales para la fecha exacta, sobre todo en Casa Martelli, los cenacoli, Bardini y Salvatore Romano.
  • Reserva en Casa Martelli por teléfono si es una prioridad.
  • Vuelve a comprobar los avisos de mantenimiento de La Specola, el estado de la sala de ceras, las tarifas y el aforo restante.
  • Plantea San Salvi como una excursión aparte y confirma que sigan aceptando solo pago electrónico.
  • No planifiques una ruta de copas por las ventanillas del vino dando por sentados sus horarios de apertura.
  • Consulta la página actual de Florencia en Ciceru para disfrutar de la experiencia independiente por la ciudad en total libertad.

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