Castillo de Špilberk: historia de la fortaleza y prisión de Brno
Los imponentes muros de piedra de esta fortaleza medieval llevan siglos dominando el horizonte de Brno y hoy albergan el museo de la ciudad. Situado justo al oeste del casco antiguo, el castillo de Špilberk es uno de los grandes emblemas de la silueta urbana, compartiendo protagonismo con la catedral de San Pedro y San Pablo.
Una fortaleza estratégica
Fundado a mediados del siglo XIII por el rey Otakar II de Bohemia, el castillo nació como bastión real. En 1560, la propia ciudad de Brno compró el recinto y lo convirtió en una fortaleza municipal.
Las defensas del baluarte se pusieron a prueba a lo grande durante la guerra de los Treinta Años. En 1645, bajo el mando de Jean-Louis Raduit de Souches, el castillo resistió con éxito un feroz asedio sueco. Cuenta la leyenda local que la fortaleza se salvó gracias a la picardía de un monje, que engañó al enemigo adelantando una hora las campanas de la ciudad para simular que ya era mediodía, el plazo límite fijado por los suecos para su retirada.
La Cárcel de las Naciones
En 1783, el emperador José II ordenó transformar las casamatas del castillo en una prisión. El lugar no tardó en ganarse el temible apodo de la «Cárcel de las Naciones», al albergar a disidentes políticos de todo el Imperio Habsburgo, desde revolucionarios franceses y jacobinos húngaros hasta carbonarios italianos.
La siniestra fama de la fortaleza corrió como la pólvora por Europa gracias al poeta italiano Silvio Pellico. Su superventas de 1832, Mis prisiones, relataba los ocho años de presidio que pasó en Špilberk. El emperador Francisco José I acabó cerrando la cárcel en 1855 para reconvertirla en cuartel militar. Sin embargo, el recinto volvió a funcionar temporalmente como prisión durante la Primera Guerra Mundial y, más tarde, bajo el yugo de la Gestapo en la Segunda Guerra Mundial.
Las casamatas y el patio
Las históricas casamatas siguen siendo uno de los elementos más impactantes de la fortaleza. En el interior de estos pasadizos subterráneos con bóvedas de ladrillo, el aire frío y húmedo y la luz tenue conservan intacta la atmósfera del antiguo penal.
Ya en la superficie, el patio interior alberga un pozo medieval excavado a mano que alcanza una profundidad pasmosa de entre 112 y 119 metros. Y en lugar del típico campanario, un carillón de 15 campanas montado directamente en el muro del patio marca las horas a ritmo de melodía.
Un epicentro cultural moderno
La etapa militar del castillo llegó a su fin definitivo entre 1959 y 1960 con la salida del ejército checoslovaco. Declarado Monumento Cultural Nacional en 1962, el castillo de Špilberk alberga hoy la sede del Museo de la Ciudad de Brno.
El museo acoge exposiciones permanentes, incluida una dedicada a la «Cárcel de las Naciones» y el recorrido por las casamatas subterráneas restauradas. Hoy en día, el patio cobra vida con festivales culturales, conciertos y obras de teatro, mientras que las laderas que rodean la fortaleza forman un parque público ideal para disfrutar de buenas vistas panorámicas.
FAQ
¿Para qué se utiliza hoy el castillo de Špilberk?
Hoy en día, el castillo de Špilberk alberga la sede del Museo de la Ciudad de Brno. Cuenta con exposiciones históricas permanentes y su patio se utiliza para conciertos y festivales culturales. El recinto circundante se conserva como parque público.
¿Por qué se conocía al castillo de Špilberk como la «Cárcel de las Naciones»?
Tras convertir sus casamatas en prisión en 1783, albergó a disidentes políticos de todo el Imperio Habsburgo, incluidos revolucionarios franceses, jacobinos húngaros y carbonarios italianos.
¿Qué profundidad tiene el pozo del castillo de Špilberk?
El pozo medieval excavado a mano en el patio interior del castillo alcanza una profundidad de entre 112 y 119 metros.
