Destino

Convento de San Bernardino de Siena: historia y cenote

Valladolid, Mexico

Bajo una fortaleza del siglo XVI, un cenote subterráneo custodia el arsenal sumergido de una guerra decimonónica. El exconvento de San Bernardino de Siena se alza imponente en Valladolid, rematando con porte la Calzada de los Frailes, esa calle en tonos pastel que une la plaza mayor con el histórico barrio de Sisal.

Un bastión franciscano fortificado

Fundado por frailes franciscanos en 1552 y terminado hacia 1560, el conjunto nació del ingenio del arquitecto franciscano fray Juan de Mérida. Se trata del segundo convento franciscano más grande de la península de Yucatán, solo por detrás del coloso de Izamal. Concebido como convento-fortaleza, el recinto presume de gruesos muros de mampostería, almenas defensivas, arquerías en el claustro y una iglesia abovedada en piedra.

Diseñado originalmente como avanzada evangelizadora y guarnición frente a rebeliones locales, sus altos y austeros muros de piedra caliza coronados por almenas parecen transportar una ciudadela medieval europea al corazón del trópico. En el interior, la nave se abre a elevadas bóvedas de piedra donde sobreviven retazos de pintura mural franciscana del siglo XVI junto a un retablo barroco dorado.

La ingeniería del cenote Sis-Há

El conjunto se levantó directamente sobre el cenote Sis-Há, que en maya significa «pozo de agua fría». Para abastecer las necesidades de la vida conventual y regar la huerta, se erigió sobre la sima una noria con caseta octogonal de mampostería y una red de acueductos.

La caverna subterránea cuenta con cuatro bocas naturales a la superficie. Una queda justo bajo la cocina para resolver el ajetreo diario, otra se oculta en la caseta de la noria y las dos restantes se abren en el recinto exterior. En 1588, el cronista franciscano fray Antonio de Ciudad Real dejó testimonio detallado del funcionamiento de la noria sobre la inmensa gruta. Hoy en día, el vano abovedado de la caseta sigue asomándose a las aguas oscuras del cenote que duerme bajo tierra.

La Guerra de Castas y el arsenal sumergido

Durante la Guerra de Castas (1847-1848), este convento fortificado sirvió de trinchera y refugio en primera línea durante los combates librados en el barrio de Sisal. Cuando el recinto se vio asediado y las tropas se vieron forzadas a abandonar la posición, los soldados arrojaron sus armas al cenote.

Tiempo después, las inmersiones arqueológicas del INAH rescataron de sus aguas cañones, mosquetes, bayonetas, lanzas y munición. Cuenta además la tradición local que, en pleno conflicto, las campanas del templo se enterraron en los terrenos cercanos a la capilla de San Roque para evitar que las fundieran y las convirtieran en proyectiles.

Museo actual y videomapping

El templo sigue activo como parroquia católica. En parte del claustro y la planta superior se ha habilitado un museo de sitio que exhibe las piezas recuperadas del cenote y sus alrededores, desde armas de fuego de la Guerra de Castas hasta cerámica virreinal y piezas de arte sacro.

De martes a domingo, la fachada exterior se convierte en el lienzo de un espectáculo gratuito de videomapping titulado «Noches de la heroica Valladolid». Una proyección que repasa la historia maya y colonial de la villa tanto en español como en inglés.

FAQ

¿Dónde se encuentra el exconvento de San Bernardino de Siena?

Se encuentra en el histórico barrio de Sisal, al suroeste de Valladolid, poniendo el broche final al paseo por la Calzada de los Frailes.

¿Qué se encontró en el interior del cenote bajo el convento?

Los arqueólogos del INAH recuperaron cañones, mosquetes, bayonetas, lanzas y munición arrojados al cenote Sis-Há durante la Guerra de Castas en el siglo XIX.

¿Hay algún espectáculo de luces en el convento?

Sí, de martes a domingo se proyecta sobre la fachada exterior un espectáculo gratuito de videomapping titulado «Noches de la heroica Valladolid», disponible en español y en inglés.

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