
Escher en el Palacio: ilusiones reales en La Haya
En la histórica avenida Lange Voorhout de La Haya se alza Escher in Het Paleis (Escher en el Palacio), una antigua residencia real que hoy alberga las obras mundialmente famosas del artista gráfico holandés M. C. Escher. El propio edificio, una mezcla de neoclasicismo holandés y rococó, ofrece un telón de fondo único donde la historia de la realeza se funde con la ilusión artística.
Un palacio con raíces reales
Construido entre 1760 y 1764, el Palacio de Lange Voorhout fue diseñado por el arquitecto Pieter de Swart para su primer propietario, Anthony Patras. A lo largo de los siglos, el palacio cambió de manos. Destaca su adquisición por la familia de banqueros Hope en 1796 y la estancia de 14 horas de Napoleón Bonaparte en 1811.
Un capítulo importante de su historia comenzó en 1896, cuando la reina Emma compró el edificio. Encargó una profunda renovación y, desde 1901 hasta su muerte en 1934, le sirvió de palacio de invierno. Tras la reina Emma, el palacio fue utilizado como palacio de trabajo por las reinas holandesas Guillermina, Juliana y Beatriz. De 1952 a 1984, su balcón fue el lugar oficial desde donde la familia real saludaba durante el desfile anual del Prinsjesdag (Día del Príncipe). En 1991, la princesa Juliana vendió el palacio al ayuntamiento de La Haya con la condición de que se destinara a actividades culturales.
El mundo de M. C. Escher
Desde noviembre de 2002, el palacio está dedicado en exclusiva al arte de M. C. Escher (1898-1972), un artista célebre por sus 448 litografías, xilografías y grabados en madera, además de más de 2000 dibujos. La exposición permanente del museo cuenta con unos 130 de sus grabados, que permiten al visitante explorar sus fascinantes transformaciones y realidades imposibles. Una pieza destacada de la colección es la xilografía de siete metros de largo «Metamorfosis III».
Donde el arte y la arquitectura se encuentran
Escher en el Palacio crea una sinergia extraordinaria entre el arte que expone y la propia historia del edificio. Durante la renovación de 1901, la reina Emma hizo instalar una gran escalinata de mármol italiano y cobre que parece subir al segundo piso pero que, en un truco de arquitectura, solo llega al primero. Esta ilusión óptica integrada es una introducción perfecta a la obra de Escher.
La experiencia continúa en el segundo piso con exposiciones interactivas, como la «Sala Escher», donde las proporciones distorsionadas permiten al visitante formar parte de una ilusión. Quince lámparas de araña hechas a medida por el artista de Róterdam Hans van Bentem añaden un toque moderno al ambiente regio, con diseños tan caprichosos como un tiburón y un globo terráqueo.
Hoy en día, Escher en el Palacio es uno de los pocos edificios públicos de La Haya donde se puede experimentar un auténtico ambiente regio mientras se disfruta de una colección de arte de talla mundial.
FAQ
¿Qué era Escher en el Palacio antes de convertirse en museo?
Antes de convertirse en museo en 2002, era el Palacio de Lange Voorhout. Sirvió como residencia de invierno para la reina Emma y más tarde como palacio de trabajo para las reinas Guillermina, Juliana y Beatriz de los Países Bajos.
¿Hay alguna ilusión óptica en el propio edificio del palacio?
Sí, la gran escalinata que instaló la reina Emma es una ilusión óptica. Adornada con mármol italiano y barandillas de cobre, parece llevar al segundo piso, pero solo llega al primero.
¿Cuál es una de las piezas más destacadas de la colección de Escher?
Una pieza importante de la colección es «Metamorfosis III», una xilografía de siete metros de largo que demuestra la maestría de M. C. Escher en la transformación y los patrones interconectados.
¿Quién diseñó las modernas lámparas de araña del museo?
Las quince lámparas de araña únicas repartidas por el palacio fueron diseñadas por el artista de Róterdam Hans van Bentem. Añaden un elemento contemporáneo y juguetón a las salas históricas, con diseños que incluyen un tiburón y un globo terráqueo con brújulas.



