
Iglesia parroquial de San Pablo: la joya mudéjar de Zaragoza
La iglesia parroquial de San Pablo de Zaragoza es una espectacular obra maestra de la arquitectura mudéjar, que exhibe una bellísima fusión de los estilos gótico e islámico. Conocida popularmente como la «tercera catedral» de Zaragoza, esta iglesia da fe de la rica historia cultural de la ciudad y está reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Historia e importancia
El origen de la iglesia se remonta a una pequeña ermita románica dedicada a san Blas. A medida que el barrio obrero situado extramuros de Zaragoza fue creciendo tras la Reconquista en el siglo XII, se hizo necesaria una iglesia más grande. En 1259, el obispo Arnaldo de Peralta fundó oficialmente la parroquia. Las partes más antiguas de la estructura actual datan de finales del siglo XIII o principios del XIV, y entre los siglos XV y XVIII la iglesia experimentó importantes ampliaciones con la adición de capillas y naves laterales.
La importancia de la iglesia queda patente en su inclusión en 2001 en el conjunto «Arquitectura mudéjar de Aragón», declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con la catedral de la Seo y el palacio de la Aljafería. También fue declarada Monumento Nacional en 1931.
Lo más destacado de su arquitectura
La iglesia de San Pablo es un ejemplo excepcional del estilo mudéjar, que fusiona las tradiciones artísticas islámicas con elementos del gótico europeo. Esto se aprecia sobre todo en su ingenioso trabajo del ladrillo y en el uso de azulejos vidriados. Un elemento característico es su torre mudéjar octogonal, añadida en 1343. Esta estructura de 66 metros de altura incorpora un diseño de alminar almohade, con una torre exterior que envuelve a otra interior y una escalera entre ambas.
Un aspecto sorprendente de la torre es que originalmente se construyó exenta, separada de la iglesia. Con las ampliaciones a lo largo de los siglos, el edificio fue creciendo hasta englobar la parte inferior de la torre, que hoy ya no es visible desde el exterior. En el interior, la iglesia alberga un magnífico retablo mayor, obra del escultor renacentista Damián Forment entre 1515 y 1518. Realizado en madera dorada y policromada de pino negro y enebro, representa escenas de la vida de san Pablo.
La iglesia en la actualidad
Como iglesia católica en activo, en San Pablo se celebran misas a diario y se ofrece un espacio para la oración personal. Mantiene fuertes tradiciones populares, como la devoción a san Blas y la participación en las procesiones de Semana Santa. Más allá de su función religiosa, la iglesia sirve de escenario cultural para conciertos y ciclos de música.
Puedes explorar la iglesia con visitas autoguiadas digitales o con visitas guiadas en español. También puedes subir a la torre, que ofrece unas vistas panorámicas de 360 grados sobre Zaragoza. Conocida por su ambiente tranquilo, la iglesia invita a una exploración íntima y en su interior se permite hacer fotografías sin flash. La cripta, que antiguamente era el lugar de enterramiento de los presbíteros, sirve hoy de sala de reuniones.
FAQ
¿Cuál es el estilo arquitectónico de la iglesia de San Pablo?
La iglesia presenta una mezcla característica de los estilos arquitectónicos gótico y mudéjar. Esta fusión de tradiciones artísticas europeas e islámicas se caracteriza por el ingenioso uso del ladrillo y los azulejos vidriados, y es un rasgo distintivo de la región de Aragón.
¿Es la iglesia de San Pablo Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO?
Sí, en 2001 la iglesia de San Pablo fue incluida como parte del conjunto «Arquitectura mudéjar de Aragón», declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en reconocimiento a su excepcional valor cultural y arquitectónico.
¿Quién creó el retablo mayor de la iglesia de San Pablo?
El retablo mayor es obra del reconocido escultor renacentista Damián Forment, que lo creó entre 1515 y 1518. Realizado en madera dorada y policromada, está considerado una obra maestra y representa escenas de la vida de san Pablo.
¿Se puede subir a la torre de la iglesia de San Pablo?
Sí, se puede subir a la torre mudéjar octogonal, de 66 metros de altura. La subida ofrece vistas panorámicas de 360 grados de la ciudad de Zaragoza.




