Catedral de Goslar: el pórtico superviviente de la Domvorhalle - Goslar
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Destino

Catedral de Goslar: el pórtico superviviente de la Domvorhalle

Goslar, Germany

El pórtico de la catedral (Domvorhalle), en la plaza Kaiserbleek, es el único vestigio arquitectónico que sobrevive de la colegiata de San Simón y San Judas. Consagrada en 1051 bajo el mandato del emperador Enrique III, esta basílica desaparecida sigue siendo una pieza fundamental del conjunto de Goslar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y sirve de nexo entre el casco histórico de casas con entramado de madera y las explanadas del palacio imperial (Kaiserpfalz).

Un monumento a la ambición imperial

Encargada por el emperador salio Enrique III, la iglesia se erigió para proyectar el poder imperial y competir de tú a tú con los templos más grandiosos del Sacro Imperio Romano Germánico. En el momento de su consagración, era la mayor basílica románica al este del Rin. Aunque la historia la recuerda como la Goslarer Dom (catedral de Goslar), en realidad nunca llegó a ser sede episcopal. Su título responde a la costumbre alemana de llamar «Dom» a las colegiatas de gran relevancia, no solo a las sedes de los obispos.

El emperador Enrique III sentía una devoción absoluta por Goslar. Tras su muerte en 1056, su corazón fue enterrado en el interior de la catedral. El templo también fue testigo de episodios históricos memorables y, en ocasiones, bastante sangrientos. Durante el llamado «Pentecostés sangriento» de 1063, se desató una violenta trifulca por el orden de los asientos entre el obispo de Hildesheim y el abad de Fulda, todo ello ante la mirada del joven rey Enrique IV. La disputa acabó en un enfrentamiento a mano armada que regó de sangre el mismísimo altar mayor.

La basílica desaparecida

Tras siglos de gloria, la catedral cayó en el más absoluto abandono durante el siglo XVIII y principios del XIX. Con la secularización de la ciudad imperial libre, la ruinosa basílica se subastó en 1819. La nave, el coro, las torres y el claustro se desmantelaron sillar a sillar para usar su piedra en otras obras. Para 1822, la demolición estaba prácticamente terminada y solo el vestíbulo norte quedó en pie como una reliquia solitaria. Durante aquel expolio, el corazón embalsamado de Enrique III se trasladó a salvo a la cercana capilla de San Ulrico.

Hoy en día, las descomunales dimensiones de la basílica perdida se pueden intuir gracias a los adoquines de colores incrustados en el pavimento del actual aparcamiento de Kaiserbleek, que trazan la huella invisible del templo desaparecido.

Arte románico y el trono imperial

El pórtico norte que ha llegado hasta nuestros días, añadido entre 1150 y 1200, funciona hoy como un monumento histórico al aire libre. Su frontón norte luce dos niveles de hornacinas con arcos de medio punto que albergan relieves en estuco esculpidos entre 1230 y 1240. En el piso superior se representa a la Virgen María con el Niño Jesús, flanqueada por ángeles pintados, mientras que en el inferior aparece Matías, patrón de Goslar, escoltado por los patrones de la iglesia, Simón y Judas, junto a dos emperadores del Sacro Imperio, entre ellos el propio Enrique III.

En el interior de la portada, una ornamentada columna parteluz luce capiteles románicos primorosamente tallados. Una inscripción en la propia columna rinde homenaje a Hartmannus, el maestro cantero medieval que esculpió la piedra.

El interior del pórtico también alberga una réplica a escala real del Goslarer Kaiserstuhl (el trono imperial románico). El original, forjado en bronce en el siglo XI con añadidos de arenisca del siglo XIII, se expone en la cercana Kaiserhaus. Aquel trono fue adquirido en el siglo XIX por el príncipe Carlos de Prusia y lo utilizó el káiser Guillermo I para inaugurar la primera Dieta Imperial del Imperio alemán en Berlín en 1871, antes de regresar por fin a Goslar.

FAQ

¿Por qué se demolió la catedral de Goslar?

Tras la secularización y años de abandono, la ruinosa basílica se subastó en 1819. Fue desmantelada sillar a sillar para aprovechar su piedra en otras construcciones, un proceso que concluyó en gran parte hacia 1822 y que solo dejó intacto el pórtico norte.

¿Fue la catedral de Goslar una auténtica sede episcopal?

No. Aunque la historia la conoce como la Goslarer Dom, en realidad era una colegiata de gran relevancia consagrada a san Simón y san Judas, y nunca llegó a ser una auténtica sede episcopal.

¿Qué ocurrió con el corazón del emperador Enrique III?

El emperador Enrique III sentía una profunda devoción por Goslar y, tras su muerte en 1056, su corazón fue enterrado en la catedral. Cuando el edificio se demolió a principios del siglo XIX, sus restos se trasladaron a la cercana capilla de San Ulrico.

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