
Palacio imperial de Goslar: sede del Sacro Imperio
Adéntrate en la mayor sala civil que se conserva del siglo XI, un auténtico centro de poder imperial levantado sobre una montaña de plata. El palacio imperial de Goslar, conocido en la región como Kaiserpfalz Goslar, es un imponente complejo románico situado a los pies de la colina de Rammelsberg. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1992, el palacio encarna el vínculo histórico entre la autoridad del imperio y la inmensa fortuna extraída de las minas locales de plata.
Auge de una potencia imperial
Las primeras obras del palacio comenzaron hacia el año 1005 bajo el reinado de Enrique II, estratégicamente emplazado para sacar provecho de los ricos yacimientos de plata y mineral del cercano monte Rammelsberg. Entre 1040 y la década de 1050, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Enrique III, amplió el complejo de forma notable y encargó al arquitecto Benno II la construcción del Kaiserhaus central y de una colegiata.
El Kaiserhaus resultante, con unas dimensiones de 54 por 18 metros, se erige hoy como el edificio civil de sala única más grande y mejor conservado de su época. En sus años de esplendor, el palacio sirvió como la principal sede itinerante de los emperadores del Sacro Imperio, en particular para la dinastía salia. Acogió al menos 23 dietas imperiales y vio pasear por sus salas a numerosos mandatarios, entre ellos Federico I Barbarroja y Enrique IV, quien de hecho nació en Goslar.
Ocaso y restauración nacional
Hacia mediados del siglo XIII, el poder regio se desplazó fuera de la región y puso fin a la presencia imperial en Goslar. El complejo sufrió un grave abandono y varios incendios, el más devastador en 1289. Durante el siglo XVIII y principios del XIX, los edificios se destinaron a usos puramente prácticos y llegaron a funcionar como almacenes y prisión. La catedral contigua de Goslar quedó en ruinas y acabó demolida en 1819, dejando en pie únicamente su pórtico de entrada.
Tras la unificación de Alemania a finales del siglo XIX, las ruinas del Kaiserhaus se sometieron a una ambiciosa restauración nacional. Aquel proyecto devolvió el esplendor al lugar y transformó unos edificios olvidados en un gran monumento concebido para ensalzar el nuevo Imperio alemán.
En el interior del monumental Kaisersaal
Hoy en día, el Kaiserpfalz funciona como monumento histórico y museo público visitable con entrada. Su pieza arquitectónica angular es el Kaisersaal superior. Este espacio diáfano y de techos altísimos está decorado con monumentales pinturas murales que Hermann Wislicenus pintó entre 1879 y 1897. Las obras se concibieron con el fin expreso de trazar un puente simbólico entre el Sacro Imperio medieval y el Imperio alemán de los Hohenzollern del siglo XIX.
Las arquerías románicas que horadan los muros del Kaisersaal regalan unas vistas privilegiadas de las praderas del palacio y del casco antiguo medieval de Goslar.
El corazón del emperador Enrique III
La capilla palatina anexa, consagrada a San Ulrico, custodia una de las sorpresas más singulares del recinto. En su cámara inferior, un sarcófago de piedra del siglo XIII alberga una cápsula de metal dorado. Dentro descansa el corazón conservado del emperador Enrique III. Aunque su cuerpo fue sepultado en la catedral de Espira, su corazón se quedó en Goslar para cumplir su última voluntad.
Reliquias catedralicias y el trono imperial
Aunque la catedral de Goslar del siglo XI fue prácticamente demolida, su huella sigue a la vista. El perímetro exacto de la iglesia original se distingue marcado en el pavimento de piedra del aparcamiento y de la zona de acceso actual. El pórtico que sobrevivió, el Domvorhalle, quedó integrado con acierto en el parque público ajardinado.
Además, el museo exhibe el Kaiserstuhl, el trono imperial medieval de bronce. La realeza prusiana adquirió esta pieza histórica en el siglo XIX y se la llevó a Berlín, donde el emperador Guillermo I tomó asiento en ella durante la sesión de apertura del primer Reichstag imperial en 1871. Con el tiempo, el trono regresó a Goslar para recuperar su lugar legítimo en este conjunto histórico.
FAQ
¿Qué es el Kaiserhaus del palacio imperial de Goslar?
El Kaiserhaus es la estructura central del complejo palaciego. Con 54 metros de largo por 18 de ancho, está considerado el edificio civil de sala única más grande y mejor conservado que pervive del siglo XI.
¿Por qué se construyó el palacio imperial de Goslar?
Las obras comenzaron hacia 1005 bajo el mandato del rey Enrique II con el propósito de explotar los ricos yacimientos de plata y mineral del cercano monte Rammelsberg, lo que convirtió a Goslar en una auténtica potencia económica y política.
¿De quién es el corazón enterrado en el palacio imperial de Goslar?
El corazón conservado del emperador Enrique III reposa dentro de una cápsula de metal dorado, resguardada en un sarcófago de piedra del siglo XIII en la capilla de San Ulrico. Se cumplió así su última voluntad, a pesar de que su cuerpo fue sepultado en la catedral de Espira.
¿Qué uso tiene actualmente el palacio imperial de Goslar?
El recinto funciona como museo público y monumento del patrimonio cultural. En su interior acoge exposiciones históricas, el impresionante Kaisersaal con sus murales del siglo XIX y las capillas medievales que han llegado hasta nuestros días.



