
Capitolium de Brescia: un templo romano conservado
El Capitolium, o Templo Capitolino, fue el principal santuario religioso de la antigua Brixia y el auténtico corazón cívico de la Brescia romana. Mandado construir en el año 73 d. C. por el emperador Vespasiano, el edificio estaba consagrado a la Tríada Capitolina: Júpiter, Juno y Minerva. Hoy en día articula el Parque Arqueológico de la Brescia Romana a lo largo de la Via dei Musei. Se trata del área monumental pública romana más grande y mejor conservada del norte de Italia, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Un monumento desaparecido
Levantado sobre un santuario republicano anterior, el Capitolium contaba con un pórtico monumental que daba paso a tres estancias sagradas revestidas de mármol. Tras la erradicación de los cultos paganos y los daños sufridos durante las incursiones de la Antigüedad tardía, el templo quedó en ruinas. Con el paso de los siglos, los desprendimientos de las empinadas laderas de la colina Cidneo acabaron sepultando la estructura por completo bajo capas de tierra y sedimentos urbanos.
El templo permaneció en el olvido hasta 1823, cuando se descubrió un solitario capitel corintio que asomaba en un jardín privado. Aquel hallazgo dio paso de inmediato a excavaciones sistemáticas impulsadas por el Ateneo de Brescia. Entre 1823 y 1830, el arquitecto Rodolfo Vantini dirigió una pionera reconstrucción de las ruinas. El proyecto dio lugar a un llamativo contraste visual que todavía perdura: el reluciente mármol blanco de Botticino original convive con los ladrillos de terracota rojiza empleados para rellenar las partes que faltaban.
El tesoro de bronce oculto
Durante las excavaciones del 20 de julio de 1826, los obreros descubrieron una cavidad secreta oculta entre el muro occidental del templo y la colina. Aquel escondrijo albergaba un impresionante conjunto de bronces romanos que habían sido tapiados deliberadamente en la Antigüedad tardía para proteger el valioso metal de los saqueadores. El tesoro incluía bustos imperiales dorados y una escultura de bronce de casi dos metros de altura: la célebre Victoria Alada.
Estancias antiguas y museografía moderna
Convertido hoy en museo arqueológico bajo la gestión de la Fondazione Brescia Musei, el Capitolium permite adentrarse en sus estancias sagradas originales, o cellae. En su interior aguardan espacios frescos y cavernosos que conservan sus pavimentos geométricos originales de mármol polícromo del siglo I d. C. La cella oriental funciona hoy como sala de exposiciones dedicada en exclusiva a la restaurada Victoria Alada, enmarcada en una cuidada instalación arquitectónica obra de Juan Navarro Baldeweg. Las cellas central y occidental albergan aras imperiales originales y una colección de inscripciones lapidarias romanas.
Justo bajo los cimientos imperiales reposan cuatro salas intercomunicadas que pertenecieron al anterior santuario republicano del siglo I a. C. Este espacio subterráneo conserva frescos murales romanos que preceden al templo de Vespasiano en más de un siglo.
FAQ
¿Cuándo se construyó el Capitolium de Brescia?
El Capitolium fue mandado construir en el año 73 d. C. por el emperador Vespasiano en honor a la Tríada Capitolina: Júpiter, Juno y Minerva.
¿Qué es la Victoria Alada?
La Victoria Alada es una estatua romana de bronce de casi dos metros de altura hallada en 1826 en una cavidad secreta del Capitolium, junto a otras piezas de bronce dorado.
¿Por qué hay ladrillos de terracota en el Capitolium?
Entre 1823 y 1830, el arquitecto Rodolfo Vantini reconstruyó las ruinas. Empleó ladrillos de terracota de tono pardo rojizo para rellenar las partes que faltaban, combinándolos con el mármol blanco de Botticino original.



