
Naumaquia de Taormina: antiguo depósito romano
La monumental fachada del depósito romano
La Naumaquia de Taormina es un colosal muro de contención y fachada de cisterna de época imperial romana, ubicado en pleno casco histórico de la ciudad. Con unos 122 metros de longitud y 5 metros de altura, constituye el mayor vestigio arquitectónico romano conservado en Taormina después del célebre Teatro Antiguo. Levantada principalmente en ladrillo rojo durante el siglo II d. C., aunque con cimientos que bien podrían datar de finales del siglo I a. C., su larguísima fachada despliega una cadencia rítmica de 18 grandes hornacinas semicirculares que se alternan con otras 18 rectangulares más modestas.
Lejos de ser un mero muro divisorio ornamental, la estructura formaba una pieza clave de la red hidráulica de la urbe antigua. Las excavaciones arqueológicas de 1943 sacaron a la luz buena parte de este imponente lienzo de ladrillo, permitiendo contemplar hoy su descomunal escala directamente a pie de calle.
El origen de un error histórico: la «naumaquia»
Pese al nombre con el que ha pasado a la posteridad, en este lugar jamás se libró una sola batalla naval. Una naumaquia era, para los romanos, la recreación de un combate marítimo, un espectáculo que solía celebrarse en anfiteatros inundados o en lagos cavados para la ocasión. La disparatada asociación con Taormina se la debemos al anticuario holandés Jacques-Philippe D’Orville, quien en su obra póstuma de 1764, Sicula, tomó por error este inmenso depósito de agua por una arena acuática.
La propia geografía desmonta semejante fantasía: organizar un combate naval en una cornisa montañosa tan estrecha y escarpada desafía toda lógica. La arqueología contemporánea confirma que el estanque era estrictamente funcional, pero el gazapo de D’Orville arraigó con tanta fuerza que acabó bautizando la calle y perpetuándose en las guías de viaje.
Ingeniería hidráulica e historia superpuesta
La fachada de ladrillo romano se adosó directamente a un muro de contención helenístico previo, labrado con sillares regulares de piedra que en su origen pertenecieron a un pórtico o stoa griega. El espacio hueco concebido entre la cantería griega y el muro romano se aprovechó como una inmensa cisterna pública. Este depósito recogía el agua canalizada desde los manantiales de la montaña para abastecer a la población y alimentar las fuentes integradas en las grandes hornacinas semicirculares.
Los vestigios arqueológicos apuntan a que el complejo estaba conectado a un centro público adyacente, interpretado habitualmente como un gimnasio o un monumental ninfeo. Las hornacinas rectangulares más pequeñas, por su parte, acogían esculturas de dioses y héroes locales. En los alrededores se han desenterrado varias piezas clásicas de mármol, entre ellas un torso de Apolo en excelente estado de conservación.
Un cimiento vivo en la Taormina actual
Situada a lo largo de la Via Naumachie, en paralelo y justo por debajo de la arteria principal del Corso Umberto, la estructura antigua conecta físicamente varios milenios de vida urbana. Se extiende entre la Piazza IX Aprile y la Piazza Vittorio Emanuele, exhibiendo una superposición literal de capas griegas, romanas y medievales.
Hoy en día, el muro de la antigua cisterna no es una ruina arqueológica aislada: sigue funcionando como un robusto muro de contención y como el cimiento sobre el que descansan viviendas y comercios medievales y modernos, todavía habitados y construidos directamente sobre la fábrica milenaria. A ras de suelo, el callejón empedrado ofrece un corredor fresco y sombrío, a salvo del bullicio de la avenida comercial, jalonado de helechos colgantes, enredaderas y macetas que trepan por el ladrillo romano desgastado por los siglos.
FAQ
¿Por qué se llama naumaquia si allí nunca hubo batallas navales?
El nombre se debe a un error del anticuario holandés Jacques-Philippe D’Orville en 1764, quien confundió el enorme depósito de agua con un escenario para simulacros de combates navales, a pesar de que la escarpada orografía de la montaña hacía imposible semejante espectáculo.
¿Cuál era la función original del muro y sus hornacinas?
El muro servía de fachada exterior a una colosal cisterna romana abastecida por manantiales de montaña. Sus 18 grandes hornacinas semicirculares albergaban fuentes públicas, mientras que las 18 hornacinas rectangulares alternas lucían estatuas de mármol de deidades y héroes.
¿Qué uso tiene la naumaquia en la actualidad?
El lugar es un callejón peatonal al aire libre, accesible en todo momento y de forma gratuita. Los antiguos muros romanos continúan funcionando como muro de contención y cimiento de casas particulares medievales y modernas construidas directamente sobre ellos.



