
Tanques de Couros: los históricos pilones de curtido de Guimarães
Justo tras las nobles murallas de Guimarães se encuentra el que antaño fue el rincón más pestilente y esquivado de la ciudad. Los históricos pilones de piedra de los Tanques de Couros son el vivo reflejo de la vieja tradición curtidera local. Mientras que la parte alta y el centro de Guimarães presumen de poder señorial y eclesiástico, la Zona de Couros conserva la identidad obrera y protoindustrial que sirvió de auténtico motor económico a la ciudad.
Un legado de cuero
El curtido a orillas del río Couros se remonta a la Edad Media, favorecido por el agua corriente y la cercanía de los mataderos locales de ganado. A lo largo del siglo XIX y principios del XX, Guimarães se convirtió en uno de los grandes núcleos del cuero en Portugal. Aquí se trataban tanto pieles nacionales como importadas, alcanzando su época dorada gracias a la voraz demanda europea de calzado, guarnicionería y pertrechos militares.
Estos pilones de piedra se empleaban para el curtido vegetal. Las pieles permanecían sumergidas durante largos periodos en agua y preparados ricos en taninos, obtenidos a base de corteza de roble machacada o zumaque. El proceso lograba que el cuero en bruto fuera flexible e imputrescible. Este barrio mantuvo vivos los métodos de curtido artesanal en piletas de piedra mucho después de que otros centros industriales los hubieran abandonado.
Del abandono al patrimonio de la UNESCO
A mediados del siglo XX, la llegada de nuevos avances tecnológicos y los curtidos químicos provocaron un declive irreversible. Las tenerías fueron cerrando y el lugar quedó sumido en décadas de abandono. Durante siglos, la Zona de Couros había estado desterrada extramuros debido a la carne en descomposición, las grasas animales y los despojos propios del tratamiento de las pieles.
Con el tiempo, sin embargo, se reconoció su enorme valor histórico. En 1977, la Zona de Couros se convirtió en el primer yacimiento de arqueología industrial de Portugal catalogado como Inmueble de Interés Público. Y en septiembre de 2023, este barrio obrero antaño marginado alcanzó exactamente la misma distinción de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO que el castillo y el palacio ducal de la ciudad.
La Zona de Couros hoy
Hoy en día, el entramado al aire libre de piletas rectangulares de granito y las parcelas contiguas del Largo da Cidade se conservan como un museo abierto y paseo público. El agua sigue corriendo con calma por las canalizaciones y compuertas de piedra a la vista que flanquean estos viejos pilones de granito desgastados por el tiempo.
Los antiguos secaderos de madera y las tenerías se han rehabilitado para albergar espacios ciudadanos. Entre ellos figuran dependencias de la Universidad de Minho, un albergue juvenil y un museo interactivo de divulgación científica. Este último se llama Curtir Ciência, un ingenioso juego con el verbo portugués «curtir», que significa tanto curtir pieles como disfrutar o pasarlo bien.
FAQ
¿Para qué se utilizaban los Tanques de Couros?
Los pilones de piedra se utilizaban para el curtido vegetal, un proceso en el que las pieles de animales se sumergían en agua y soluciones ricas en taninos de corteza de roble triturada o zumaque para volverlas flexibles e imputrescibles.
¿Por qué estaba la Zona de Couros fuera de las murallas medievales?
Durante siglos, la Zona de Couros fue un lugar maloliente que todo el mundo evitaba, desterrado extramuros por los restos de carne en descomposición, las grasas animales y los desechos vinculados al tratamiento de las pieles.
¿Es la Zona de Couros Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO?
Sí. En septiembre de 2023, la UNESCO amplió oficialmente la declaración de Patrimonio de la Humanidad del centro histórico de Guimarães para incluir la Zona de Couros.
¿Qué es Curtir Ciência?
Curtir Ciência es un museo interactivo de ciencia ubicado en una de las antiguas fábricas de curtidos. Su nombre es un juego de palabras con el verbo portugués «curtir», que significa tanto curtir pieles como disfrutar o pasarlo bien.



