Columnata del hervidero: el géiser Vřídlo de Karlovy Vary - Karlovy-vary-1
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Destino

Columnata del hervidero: el géiser Vřídlo de Karlovy Vary

Karlovy-vary-1, Czechia

Ubicada en Divadelní náměstí, a orillas del río Teplá, la Columnata del Hervidero cobija a Vřídlo (el manantial n.º 1), el brote natural más caliente y caudaloso de toda la República Checa. Eje vertebrador del distrito balneario histórico de Karlovy Vary, la columnata une los hitos situados río arriba, como el Grandhotel Pupp, con los paseos que fluyen río abajo, conformando el pilar hidrológico que valió a la ciudad su inclusión entre los Grandes Balnearios de Europa de la UNESCO.

La fuerza del géiser Vřídlo

En el corazón de la columnata ruge el géiser Vřídlo, un fenómeno termal natural alimentado por depósitos subterráneos a gran profundidad. Los análisis hidrogeológicos revelan que esta agua comenzó siendo lluvia, filtrada a través de las fracturas del lecho rocoso hace unos 35 000 años, en pleno Pleistoceno. Impulsada hacia arriba por la presión natural del dióxido de carbono desde profundidades de entre 2000 y 2500 metros, el agua brota a temperaturas que alcanzan entre los 72 °C y los 73,4 °C.

El géiser escupe unos 2000 litros de agua mineral por minuto y se alza hasta 12 metros de altura bajo una linterna prismática de vidrio octogonal. Este caudal desmedido saca a la superficie entre 18 y 20 toneladas de sales minerales disueltas cada día. El pabellón queda así envuelto en un calor radiante, una densa humedad y un penetrante aroma mineral, todo con el bramido constante de la columna termal como telón de fondo.

Evolución arquitectónica y diseño moderno

La actividad termal de este enclave ha estado protegida por una sucesión de construcciones desde que la ciudad obtuvo sus fueros hacia 1370, bajo el reinado del emperador Carlos IV. Tras siglos de primitivos cobertizos de madera, un pabellón barroco tardío y un edificio de estilo Imperio levantado en 1826 según los planos de Josef Esch, los arquitectos vieneses Ferdinand Fellner y Hermann Helmer erigieron entre 1878 y 1879 una columnata pseudorrenacentista de hierro fundido. Sin embargo, los implacables vapores minerales corroyeron la estructura, lo que propició su desmantelamiento en 1939 bajo la administración nazi para destinar el metal a la producción bélica.

Tras varias décadas a la sombra de un pabellón provisional de madera, entre 1969 y 1975 se levantó la actual columnata funcionalista, diseñada por el arquitecto checo Jaroslav Otruba. Construida en hormigón armado y amplias cristaleras, la obra impone una presencia marcadamente modernista en medio de la arquitectura historicista de la ciudad. En 2016, el desgaste provocado por los vapores obligó a clausurar la sala interior del géiser, desviando el chorro de forma provisional a una fuente exterior en la explanada. Tras una profunda remodelación técnica, la actividad del géiser en el interior se reanudó oficialmente en mayo de 2022. Aunque una iniciativa ciudadana llegó a exigir la demolición del edificio para replicar la estructura decimonónica de hierro fundido, el referéndum municipal fracasó por falta de participación.

Distribución balneológica y visitas al subsuelo

Más allá de ser un reclamo turístico, la columnata funciona como la principal estación de distribución balneológica de Karlovy Vary. Las instalaciones regulan y bombean agua termal directamente a los sanatorios y balnearios de todo el valle para sus tratamientos terapéuticos. En el vestíbulo principal, varias fuentes dispensadoras permiten probar el agua, que deja un regusto salino, alcalino y metálico debido a su alta concentración de sodio, bicarbonato y sulfatos.

También es posible unirse a las visitas guiadas por los entresijos técnicos del subsuelo, conocidos como Podzemí Vřídla. Estas galerías subterráneas dejan al descubierto antiguas cámaras de canalización, infraestructuras para regular el caudal y colosales acumulaciones de sedimentos minerales.

La petrificación de las «rosas de piedra»

Con unos 6,5 gramos de minerales disueltos por litro, el agua termal deposita aragonito (conocido a menudo como «piedra de Carlsbad») sobre cualquier superficie con la que entra en contacto. De hecho, la fontanería subterránea exige una descalcificación constante y sustituciones periódicas para mantener despejados los conductos.

El organismo municipal encargado de las fuentes saca partido a esta rapidísima cristalización para elaborar las emblemáticas «rosas de piedra» de la ciudad (kamenné růže). Para ello, cuelgan flores de papel hechas a mano bajo la columnata, donde quedan expuestas al rocío mineral durante una o dos semanas. A medida que el aragonito y los óxidos de hierro van cubriendo el papel, los frágiles pétalos mutan en densos recuerdos pétreos de tono pardo rojizo, que luego se venden en las tiendas de la columnata junto a las tradicionales tazas de porcelana estriada típicas del balneario.

FAQ

¿A qué temperatura brota el agua en la Columnata del Hervidero?

El manantial de Vřídlo brota a temperaturas abrasadoras de entre 72 °C y 73,4 °C, lo que lo convierte en la fuente termal natural más caliente de toda la República Checa.

¿Qué antigüedad tiene el agua que alimenta el géiser?

Los análisis hidrogeológicos revelan que el agua que expulsa el manantial cayó en forma de lluvia y se filtró bajo tierra hace unos 35 000 años, en pleno Pleistoceno.

¿Qué son las rosas de piedra elaboradas en la columnata?

Las rosas de piedra son recuerdos tradicionales que se crean suspendiendo flores de papel bajo la columnata, expuestas al caudal mineral del manantial durante una o dos semanas, hasta quedar petrificadas bajo una costra de aragonito y óxidos de hierro.

¿Por qué se desmanteló la anterior columnata del siglo XIX?

La columnata de hierro fundido de 1879, obra de Fellner y Helmer, sufrió una corrosión brutal a causa del vapor mineral caliente y fue desmantelada en 1939 con el fin de destinar el metal a la producción bélica.

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