
Museo Schiefes Haus: la casa inclinada de Wernigerode
Una maravilla arquitectónica en el Klint
Situado en Klintgasse 5, justo detrás del histórico ayuntamiento, el Museo Schiefes Haus es uno de los monumentos de entramado de madera más insólitos de Wernigerode. Se alza sobre el Klint, la loma rocosa donde se fundó la ciudad hace ya cosa de un milenio. Lo más impactante es su inclinación extrema: se desvía unos 7 grados de la vertical, asomándose entre 1,20 y 1,30 metros fuera de plomo. Con semejante ángulo, prácticamente duplica la inclinación de la torre de Pisa.
Construido en 1680, este edificio descansa sobre unos muros de cimentación en el sótano de casi un metro de grosor. Se levantó en el lugar de un molino de agua que llevaba allí desde al menos el siglo XIII, conservando un vínculo crucial con el pasado protoindustrial de la ciudad, a dos pasos de la histórica plaza del Mercado.
El batán que se hundió hasta la roca viva
Hacia la década de 1630, el gremio de tejedores y curtidores se hizo con la propiedad y, sobre 1680, levantó el edificio actual para instalar un batán (Walkmühle). Con una rueda hidráulica de alimentación superior, el molino compactaba lana y limpiaba tejidos sin descanso. La rueda cobraba fuerza gracias a un canal derivado del arroyo Zillierbach, un cauce que en sus tiempos dorados llegó a mover cerca de un centenar de molinos por todo Wernigerode.
Fueron las propias exigencias del oficio las que acabaron torciendo el edificio. El terreno bajo los cimientos acabó saturado de agua por el estanque contiguo, mientras el canal abierto que corría a su vera lavaba los sedimentos del subsuelo. Por si fuera poco, el golpeteo rítmico y constante de los pesados mazos de madera del batán hacía temblar la tierra. Los cimientos del lado este se hundieron más de 60 centímetros antes de hacer pie, por fin, sobre la roca viva.
Lo asombroso es que no se viniera abajo. Si hubiese sido de mampostería rígida, semejante movimiento la habría quebrado y reducido a escombros; en cambio, el entramado de madera ensamblada demostró su flexibilidad: absorbió las tensiones, redistribuyó el peso y se asentó firmemente en su nueva postura.
Evolución y nueva vida como museo
A mediados del siglo XIX cesó el tratamiento de telas y el edificio se reconvirtió en molino harinero. Hacia 1890 pasó a ser una casa de vecinos y, más tarde, prestó décadas de servicio como oficinas municipales de Wernigerode.
Entre 2010 y 2012, el inmueble se sometió a una profunda restauración siguiendo a rajatabla los criterios de conservación histórica. Reabrió en 2012 como Museo Schiefes Haus bajo el amparo de la Kulturstiftung Wernigerode. Hoy alberga muestras temporales de arte y fotografía, estampas históricas de la ciudad tomadas entre 1860 y 1880 por Friedrich Maesser, maquetas que ilustran la técnica del entramado de madera del macizo del Harz y una entrañable colección de muñecas antiguas de entre 1830 y 1960. Además, el sótano acoge una cafetería juvenil gestionada por la asociación JUCA e. V.
FAQ
¿Por qué está inclinado el Museo Schiefes Haus?
La inclinación se produjo porque el edificio se construyó como batán hidráulico. El flujo constante de agua procedente del canal abierto y del estanque fue socavando los sedimentos bajo los cimientos orientales, mientras las vibraciones de los pesados mazos de madera hacían temblar el suelo. El lado este se hundió más de 60 centímetros antes de estabilizarse sobre la roca viva.
¿Cuánto se inclina el edificio?
La casa presenta una inclinación de unos 7 grados y un desplome de entre 1,20 y 1,30 metros fuera de plomo, lo que prácticamente duplica el ángulo de la torre de Pisa.
¿Qué exposiciones pueden verse en el Museo Schiefes Haus?
El museo acoge exposiciones temporales de arte y fotografía, fotografías históricas de Wernigerode tomadas entre 1860 y 1880 por Friedrich Maesser, maquetas arquitectónicas de entramados de madera del Harz y una colección de muñecas históricas que abarca desde 1830 hasta 1960.



