Castillo de Wernigerode: historia y subida al Agnesberg - Wernigerode
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Destino

Castillo de Wernigerode: historia y subida al Agnesberg

Wernigerode, Germany

Encaramado sobre el entramado de madera que da vida al valle de Wernigerode, el castillo homónimo (Schloss Wernigerode) se alza como una mole imponente al borde del macizo del Harz. El conjunto vertebra la localidad tanto en lo geográfico como en lo histórico, tendiendo un puente entre el bullicio mercantil en torno al histórico Ayuntamiento de la Marktplatz y la sede aristocrática de la dinastía Stolberg-Wernigerode, que rigió estos feudos durante siglos.

De fortaleza medieval a residencia romántica

El castillo se asienta sobre los cimientos del Castrum Wernigerode, mandado erigir en el siglo XII por el conde Adalberto de Haimar para vigilar los pasos de montaña y las rutas comerciales del Harz. Mencionada en documentos por primera vez en 1213, la plaza fuerte se concibió como un bastión inexpugnable. Sus accesos estaban blindados con fosos, puertas fortificadas y lizas exteriores (Zwinger). De hecho, los tramos inferiores del camino de subida aprovecharon las murallas urbanas del siglo XIII (de hacia 1279), donde aún destaca una torre semicircular abierta por detrás (Halbschalenturm).

Con el transcurso de los siglos, la fortaleza fue mutando al compás de las ambiciones estéticas y políticas de sus señores. A principios del siglo XVIII, el conde Christian Ernst transformó el tosco baluarte medieval en un palacio barroco residencial. Más tarde, entre 1862 y 1893, el conde Otto zu Stolberg-Wernigerode impulsó una reforma colosal que convirtió el lugar en una auténtica fantasía romántica e historicista. Esta remodelación decimonónica remató el edificio con un vertiginoso perfil de agujas, torreones y almenas que le valió para siempre el apodo de «el Neuschwanstein del Harz» (Neuschwanstein des Harzes).

Topografía y la subida al espolón de Agnesberg

Aunque reina visualmente sobre el horizonte del valle, el Schloss Wernigerode no está en la cima del monte. Ocupa, en realidad, un espolón rocoso del Agnesberg, a una altitud de entre 380 y 390 metros sobre el nivel del mar. Justo detrás de los muros del castillo, la cumbre del Agnesberg se eleva otros 20 metros más.

El camino que conecta el casco histórico de Wernigerode con la fortaleza abarca entre 1,2 y 2 kilómetros según la ruta escogida, salvando un desnivel de 140 a 170 metros. La subida se hace notar de verdad en las piernas, con pendientes que llegan a alcanzar un temible 23 %. El itinerario deja atrás los adoquines urbanos para internarse por pistas de grava compactada bajo la sombra de hayas y robles centenarios. Conforme se gana altura, se descubren encuadres privilegiados sobre los tejados rojizos y los campanarios del pueblo, con las estribaciones del Harz y la imponente silueta del monte Brocken de fondo. Por estas laderas boscosas resuena a menudo el silbato lejano de los trenes de vapor de vía estrecha del Harz. Si prefieres ahorrarte la caminata de entre 20 y 35 minutos cuesta arriba, dos trenes turísticos de carretera, el Wernigeröder Schlossbahn y el Wernigeröder Bimmelbahn, cubren el trayecto entre el centro y las terrazas del castillo de forma regular.

Jardines, senderos y miradores

Los jardines del castillo son una pieza clave de la red patrimonial Gartenträume Sachsen-Anhalt («Sueños de jardines»). Este circuito enlaza las terrazas ajardinadas del Schlossberg con el Lustgarten del valle, de trazado barroco e inglés, y el antiguo coto de caza de los príncipes (Tiergarten).

El camino histórico hacia el castillo ejerce también de enlace con la vasta red de rutas de senderismo del Harz. Hacia la cumbre asciende el Annaweg, que trepa hasta la cresta del Agnesberg (punto de sellado HWN 31 del circuito senderista Harzer Wandernadel) y continúa hacia el parque de fauna de Christianental. En la ladera sobreviven otros senderos tradicionales con nombres tan curiosos como el Grüner-Käse-Weg (camino del Queso Verde). Además, nada más cruzar las puertas de la fortaleza en el Agnesberg se abre el Malerblick, un célebre mirador que sirvió de rincón predilecto a paisajistas de la talla de Georg Heinrich Crola en el siglo XIX y Bert Heller en el XX.

FAQ

¿Por qué llaman al castillo de Wernigerode el «Neuschwanstein del Harz»?

El apodo se debe a su romántica silueta erizada de torreones, chapiteles y almenas, fruto de una gran reforma historicista impulsada por el conde Otto zu Stolberg-Wernigerode entre 1862 y 1893.

¿Se construyó el castillo de Wernigerode en la cima más alta del monte?

No. El castillo se asienta sobre un espolón rocoso del Agnesberg, a unos 380 o 390 metros sobre el nivel del mar, mientras que la auténtica cumbre del monte se alza unos 20 metros más arriba, justo detrás del recinto.

¿Qué opciones de transporte motorizado hay para subir al castillo?

Hay dos trenes turísticos sobre ruedas disponibles: el Wernigeröder Schlossbahn, que sale del aparcamiento de Anger y de la Capilla Vieja, y el Wernigeröder Bimmelbahn, que parte de detrás del Ayuntamiento, junto al reloj de flores (Blumenuhr).

¿Qué es el mirador Malerblick?

El Malerblick («mirador del pintor») es una atalaya panorámica situada en el Agnesberg, justo pasada la fortaleza. Históricamente fue el rincón predilecto de paisajistas como Georg Heinrich Crola en el siglo XIX y Bert Heller en el XX.

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