
La Residencia de Würzburg: opulencia barroca e historia
Una obsesión de la familia Schönborn
Hasta principios del siglo XVIII, los príncipes-obispos de Würzburg gobernaban desde lo alto de la ciudad, protegidos tras los muros medievales de la fortaleza de Marienberg. Ansioso por contar con un palacio capaz de eclipsar a Versalles y Schönbrunn, el príncipe-obispo Johann Philipp Franz von Schönborn puso en marcha la construcción de la Residencia de Würzburg en 1720. Financiado con la descomunal fortuna que acababa de ganar en un litigio judicial, el proyecto no tardó en convertirse en una auténtica obsesión familiar, alimentada por una fiebre constructora casi patológica conocida como el Bauwurm (el gusanillo de edificar).
Levantar semejante mole fue una empresa titánica que costó cerca de 1,5 millones de florines, una auténtica barbaridad en una época en la que un solo florín suponía el jornal semanal de un peón. Tras el fallecimiento de Johann Philipp Franz, su hermano Friedrich Carl von Schönborn dio un empujón definitivo a las obras, sirviéndose de su influencia como vicecanciller imperial en Viena para fichar a los mejores talentos de Europa.
Prodigios arquitectónicos y obras maestras del arte
El arquitecto principal, Balthasar Neumann, era por entonces un joven sin apenas renombre, pero supo demostrar su genialidad de inmediato. Suyo es el diseño de la célebre escalera principal, coronada por una espectacular bóveda autoportante sin apoyos intermedios. Neumann trabajó codo con codo con grandes figuras de la arquitectura europea como Johann Lukas von Hildebrandt, Maximilian von Welsch, Robert de Cotte y Germain Boffrand. El fruto de este diálogo entre el château francés, el barroco vienés y las corrientes del norte de Italia acabó bautizándose como el rococó de Würzburg.
Los interiores resultan igual de sobrecogedores, revestidos con los opulentos estucos de Antonio Giuseppe Bossi. Sobre la imponente escalera de Neumann, el pintor veneciano Giovanni Battista Tiepolo plasmó la Alegoría de los planetas y los continentes, una obra cumbre que sigue ostentando el título de fresco continuo de techo más grande del mundo.
La mayor casa parroquial de Napoleón
Tras su secularización entre 1802 y 1803, la Residencia fue escenario de momentos cruciales de la historia. El mismísimo Napoleón Bonaparte se alojó en ella en tres ocasiones entre 1806 y 1813, y se cuenta que se refirió al descomunal complejo como «la casa parroquial más grande de Europa». Fue precisamente entre estos muros donde, el 2 de octubre de 1806, firmó la declaración de guerra contra Prusia.
Destrucción y supervivencia milagrosa
La Residencia de Würzburg vivió su capítulo más negro el 16 de marzo de 1945, en plena Segunda Guerra Mundial. Un devastador bombardeo aéreo británico redujo el palacio prácticamente a cenizas y arrasó el 90 % del casco antiguo de la ciudad. Sin embargo, ocurrió el milagro, el cuerpo central, que abarcaba el vestíbulo, la Sala del Jardín, la escalera, la Sala Blanca y la Sala Imperial, logró salir indemne del fuego. Las sólidas bóvedas de piedra de Neumann aguantaron el desplome de las buhardillas en llamas, protegiendo el núcleo del palacio y los irreemplazables frescos de Tiepolo.
Tras la contienda dio comienzo una minuciosa labor de reconstrucción que se prolongó durante décadas y concluyó hacia 1987. Hoy en día, sus estancias lucen tan impecables que cuesta imaginar que estuvieron a un paso de desaparecer para siempre.
La Residencia en la actualidad
En 1981, la Residencia de Würzburg fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En la actualidad funciona principalmente como museo, administrado por el organismo público bávaro de castillos, jardines y lagos. Es posible visitar unas 42 de sus 340 salas, que albergan además departamentos de la Universidad de Würzburg, el Martin-von-Wagner-Museum y la colección de pintura veneciana de la Staatsgalerie de Würzburg.
El recinto se completa con los magníficos Jardines de la Corte, restaurados con mimo, y la Plaza de la Residencia. Allí se alza la Fuente de Franconia, inaugurada en 1894 en homenaje al príncipe regente Luitpold, nacido en este mismo palacio en 1821.
FAQ
¿Por qué la Residencia de Würzburg es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO?
Declarada en 1981, está considerada una «síntesis de las artes» y una obra maestra única del Barroco que funde influencias arquitectónicas francesas, vienesas y del norte de Italia.
¿Sobrevivió la Residencia de Würzburg a la Segunda Guerra Mundial?
El palacio sufrió gravísimos daños durante un bombardeo en 1945 que arrasó el 90 % del casco histórico. Sin embargo, su cuerpo central y la gran escalera se salvaron milagrosamente gracias a las robustas bóvedas de piedra que diseñó el arquitecto Balthasar Neumann.
¿Quién pintó el fresco del techo de la Residencia de Würzburg?
El pintor veneciano Giovanni Battista Tiepolo pintó la «Alegoría de los planetas y los continentes» sobre la gran escalera principal, el fresco continuo de techo más grande del mundo.
¿Cuánto costó construir la Residencia de Würzburg?
Las obras costaron cerca de 1,5 millones de florines. Por aquel entonces, un solo florín equivalía al jornal semanal completo de un peón.



