Parque de Santa Lucía: el histórico epicentro musical de Mérida
Bajo las animadas terrazas de los restaurantes y el escenario de la serenata musical más famosa de Mérida se esconde el suelo del antiguo cementerio colonial segregado de la ciudad. Situado en el cruce de la calle 60 y la calle 55, el parque de Santa Lucía actúa como un conector peatonal entre la Plaza Grande del siglo XVI, al sur, y el Paseo de Montejo del siglo XIX, al norte. Hoy en día, el parque encarna la transición de Mérida, que ha pasado de ser una cuadrícula colonial estrictamente dividida a convertirse en un espacio público de reunión unificado.
Orígenes coloniales y segregación
Diseñado durante la fundación de Mérida en 1542, el parque de Santa Lucía es una de las dos plazas públicas más antiguas de la ciudad. Las autoridades españolas destinaron originalmente este terreno, situado en el extremo norte del núcleo colonial, a la población negra y afromestiza, tanto esclava como libre, de Mérida. Como a esta comunidad segregada se le prohibía dar culto en la catedral principal, el encomendero Pedro García construyó una capilla dedicada a santa Lucía en 1575. Durante siglos, el atrio de la iglesia y los terrenos circundantes funcionaron como el principal cementerio municipal de la ciudad, hasta que las reformas de salud pública del siglo XIX pusieron fin a los entierros dentro del casco urbano.
Una transformación del siglo XIX
El gobernador Benito Pérez Valdelomar ordenó crear una plaza pública formal en este lugar en 1804 para embellecer la ciudad. El espacio se inauguró oficialmente en 1878, con adoquines de ladrillo y la columnata de piedra con arcos que todavía enmarca la plaza. En 1887, se erigió un obelisco central con una columna rota en honor al coronel Sebastián Molas. Tras la instalación de este monumento, la plaza pasó a llamarse históricamente parque de los Héroes, aunque todo el mundo siguió llamándola universalmente parque de Santa Lucía.
Arquitectura y monumentos
El parque destaca por la profunda fachada ocre rojiza de la iglesia de Santa Lucía, que contrasta con los arcos de piedra caliza blanca de la columnata. Diseminadas por toda la plaza se encuentran las tradicionales «sillas confidentes» de color blanco, también conocidas como los asientos de los enamorados. Estos icónicos bancos en forma de S se diseñaron para que dos personas pudieran sentarse cara a cara y charlar sin contacto físico. La plaza también cuenta con una versión monumental y extragrande de estas sillas, que se ha convertido en un destacado punto fotográfico de referencia.
La cuna de la serenata yucateca
En 1965, la ciudad instauró la semanal serenata yucateca, consagrando al parque de Santa Lucía como el hogar definitivo al aire libre del folclore regional. Todos los jueves por la noche, los acordes de las guitarras acústicas y las armonías vocales a tres voces resuenan contra los arcos de piedra. Las actuaciones, de entrada gratuita, cuentan con una orquesta regional en directo, tríos de trova tradicional y el repiqueteo de los tacones de los bailarines de jarana vestidos con el traje típico yucateco. Hoy en día, la plaza funciona como un importante centro gastronómico y de ocio nocturno, donde visitantes y lugareños se reúnen en las mesas de las terrazas que se desbordan bajo la columnata iluminada.
FAQ
¿Cuándo se celebra la serenata yucateca en el parque de Santa Lucía?
La serenata yucateca se celebra todos los jueves por la noche. Es un espectáculo público gratuito que incluye una orquesta regional en directo, tríos de trova tradicional, declamación de poesía y bailarines de jarana.
¿Qué historia se esconde bajo el parque de Santa Lucía?
Bajo la plaza pavimentada y las terrazas de los restaurantes reposan los restos del antiguo cementerio municipal de la época colonial temprana de Mérida. La zona fue designada originalmente en 1542 para la población negra y afromestiza segregada de la ciudad.
¿Qué son esas singulares sillas blancas del parque de Santa Lucía?
La plaza cuenta con las llamadas «sillas confidentes» (los asientos de los enamorados), que son unos icónicos bancos en forma de S diseñados para que dos personas puedan sentarse cara a cara sin contacto físico. El parque incluye además una versión monumental y extragrande de estas sillas.
