
Palacio Real de Évora: Palácio de D. Manuel
Fue entre estos mismos muros donde, en 1497, el rey Manuel I entregó a Vasco da Gama las órdenes que cambiarían el mapa del mundo. Rodeado por los cuidados jardines del parque, el Palacio Real de Évora (Palácio de D. Manuel) ofrece una ventana a la época dorada de Portugal. Conocido también como el Paço Real de São Francisco, este edificio se erige como un símbolo imborrable de los logros culturales y exploratorios del país.
Orígenes y expansión real
El lugar nació en el siglo XIII como un convento franciscano antes de someterse a grandes ampliaciones bajo el mandato de los reyes Alfonso V, Juan II y Manuel I. Con el tiempo, creció hasta convertirse en uno de los mayores complejos palaciegos de la península ibérica. Durante su apogeo, a finales del siglo XV y principios del XVI, el palacio funcionó como un efervescente centro cultural. Acogió importantes cortes del reino, los festejos de la boda del príncipe Alfonso con Isabel de Castilla en 1490 y el estreno de las obras del célebre dramaturgo portugués Gil Vicente.
El punto de partida de un viaje histórico
El palacio ocupa un lugar trascendental en la historia marítima mundial. En 1497, Manuel I aprovechó la residencia real para investir formalmente a Vasco da Gama como comandante de la flota encargada de abrir la ruta marítima hacia la India. Este encargo decisivo marcó un antes y un después en la Era de los Descubrimientos.
La supervivencia de la Galería de las Damas
Cuando la corte real se trasladó definitivamente a Lisboa, el inmenso conjunto palaciego cayó en decadencia. Hacia el siglo XIX, grandes secciones fueron desmanteladas para levantar edificios municipales, mientras que otras sucumbieron a los incendios. El ala que aún se conserva, conocida como la Galeria das Damas (Galería de las Damas), sobrevivió gracias a una reconversión de lo más pragmática. Durante la Guerra de Restauración portuguesa de 1640, la galería se transformó en almacén militar y depósito de municiones, lo que salvó la estructura de la destrucción.
Singularidad arquitectónica
El pabellón superviviente hace gala de una singular mezcla de gótico tardío, manuelino, mudéjar y primer Renacimiento. El exterior destaca por sus galerías abiertas con arcos de herradura y sus ventanas geminadas manuelinas. Estos arcos de influencia morisca contrastan con elegancia con el césped cuidado y los cipreses del vecino Jardim Público de Évora.
El parque adyacente está lleno de pavos reales que campan a sus anchas y cuenta con un conjunto de románticas «ruinas fingidas». Levantadas en la década de 1860 por el escenógrafo italiano José Cinatti, estas falsas ruinas se construyeron con restos arquitectónicos rescatados. Entre estas piezas recuperadas destacan varios ventanales manuelino-mudéjares salvados del derribado Palacio de la Inquisición de Évora.
El palacio en la actualidad
Declarado Monumento Nacional en 1910, el rehabilitado Palácio de D. Manuel pertenece hoy al Ayuntamiento de Évora. Funciona como centro de interpretación y espacio municipal para exposiciones culturales, actos ciudadanos y recepciones oficiales. Situado en el extremo sur del casco histórico de Évora, el edificio une físicamente la iglesia de San Francisco con los vestigios de la muralla fernandina del siglo XIV.
FAQ
¿Por qué tiene tanta importancia histórica el Palacio Real de Évora?
En 1497, el rey Manuel I utilizó este palacio para investir formalmente a Vasco da Gama al mando de la flota que descubrió la ruta marítima a la India. Además, fue un gran foco cultural que acogió bodas reales y estrenos de las obras de Gil Vicente.
¿Qué parte del palacio real original sigue en pie?
Hoy solo sobrevive la Galeria das Damas (Galería de las Damas). El resto del complejo se desmanteló o quedó destruido por incendios, pero esta ala concreta se salvó al ser reconvertida en almacén militar durante la Guerra de Restauración portuguesa de 1640.
¿Dónde se encuentra el Palacio Real de Évora?
El ala superviviente se encuentra dentro del Jardim Público de Évora, situada entre la iglesia de San Francisco y los restos de la muralla fernandina del siglo XIV.
¿Qué estilos arquitectónicos se aprecian en el palacio?
El edificio combina elementos de estilo gótico tardío, manuelino, mudéjar y del primer Renacimiento. Destaca sobre todo por sus galerías abiertas con arcos de herradura y sus ventanas geminadas de estilo manuelino.



