
Piazza del Popolo: la plaza de travertino de Ascoli Piceno
La Piazza del Popolo es el auténtico epicentro cívico y social de Ascoli Piceno. Con una planta rectangular de unos 29 por 87 metros y aproximadamente 2500 metros cuadrados enteramente peatonales, se abre paso en pleno corazón histórico, a tiro de piedra del antiguo cruce entre el cardo y el decumano romanos. Asomada a Corso Mazzini, la plaza actúa como un contrapunto vecinal y bullicioso frente a la cercana Piazza Arringo, feudo de las principales instituciones religiosas y administrativas de la ciudad.
Conocida entre los lugareños como el salotto cittadino (el salón de estar de la ciudad), aquí late el día a día, se dan cita las tertulias del atardecer y se celebran los mayores festejos locales.
El suelo de travertino pulido
Todo el pavimento de la Piazza del Popolo está revestido con losas alisadas de travertino, la piedra caliza autóctona. Décadas enteras de pisadas han bruñido la superficie clara, otorgándole una capacidad única para responder a los caprichos de la luz.
Con la luz sesgada del atardecer, el travertino adquiere un tono dorado y envolvente. Y cuando llueve, la piedra empapada se transforma en un espejo que duplica el resplandor cálido de los faroles de los soportales y las fachadas históricas.
El telón renacentista de 1507
Aunque en los legajos medievales figure como Platea superior o Platea magna, en la calle se la conocía con un apodo mucho más gráfico: Piazza delle scaje, «la plaza de las esquirlas». El sobrenombre nació durante la construcción de la iglesia de San Francesco, cuando los canteros labraban y escuadraban los bloques de travertino a pie de obra, dejando el suelo sembrado de fragmentos de piedra.
En 1507, el gobernador pontificio Raniero de' Ranieri, por mandato directo del papa Julio II, impulsó una ambiciosa remodelación urbanística concluida hacia 1509. Aquella intervención fue una auténtica lección de maquillaje urbano: en vez de demoler y reconstruir el caótico laberinto de viviendas medievales, talleres y carnicerías, las autoridades decidieron parapetarlo todo tras un perímetro armónico y ordenado.
Tres de los flancos de la plaza quedaron abrazados por una galería continua de 59 arcos de medio punto sobre columnas de travertino, coronados por bóvedas de cañón de ladrillo rojo. Las ordenanzas municipales ataron en corto a las propiedades privadas que se alzaban sobre la logia pública: los dueños solo podían añadir una única planta sobre los arcos, obligados a respetar una línea de tejado uniforme y a emplear fábrica de ladrillo rojo salpicada de ventanas estandarizadas con marcos de travertino. Estas ventanas, rematadas con frontones curvos y motivos de palmetas, se atribuyen al maestro lombardo Bernardino di Pietro da Carona. Las almenas gibelinas en cola de golondrina se sumaron más tarde, en reformas posteriores.
Monumentos históricos y cafés
Varios edificios históricos perfilan el perímetro de la plaza:
- Palazzo dei Capitani del Popolo: apostado en el ala oeste, este palacio luce una torre campanario medieval almenada, un patio interior renacentista y una imponente portalada monumental dedicada al papa Paulo III.
- Iglesia de San Francesco: guardando el flanco norte, este templo gótico asoma a la plaza con su fachada lateral y su ábside poligonal, acompañados de una hornacina barroca adosada (edicola) atribuida a Lazzaro Morelli.
- Loggia dei Mercanti: levantado hacia 1513 para el gremio de los tejedores y mercaderes de lana (Corporazione dei Lanai), este pórtico de cinco arcos descansa sobre el costado de San Francesco.
- Caffè Meletti: pegado al Palazzo dei Capitani, este café abrió sus puertas en mayo de 1907 de la mano de Silvio Meletti, creador del célebre licor Anisetta Meletti. Ubicado en una antigua oficina de correos de la década de 1880, deslumbra con su fachada rosa pastel y sus salones modernistas de estilo Liberty, cuyos techos conservan frescos con querubines entre matas de anís.
Curiosidades ocultas
La Piazza del Popolo atesora entre sus piedras vestigios de lo más reveladores. Bajo la Loggia dei Mercanti, empotrada en el muro junto a la puerta lateral de la iglesia, se conserva una lápida de travertino de 1568. En ella quedaron grabadas las medidas municipales oficiales para los ladrillos y las tejas, el baremo que empleaba el gobernador para pillar in fraganti y multar a los fabricantes tramposos.
Otro detalle singular aguarda en la balaustrada de piedra que protege la base del campanario de San Francesco: el relieve medieval de unos genitales masculinos que servía como talismán apotropaico para ahuyentar el mal de ojo y atraer la buena suerte.
Encuentros ciudadanos y celebraciones
Como corazón indiscutible de Ascoli Piceno, la Piazza del Popolo es el escenario diario de la passeggiata al caer la tarde y del terraceo sin prisas. También acoge las mayores concentraciones públicas y citas culturales de la ciudad, desde el desenfadado Carnaval de Ascoli (Carnevale ascolano) y las veladas de música al aire libre hasta los mercadillos periódicos de antigüedades y la recreación histórica de la Quintana.
FAQ
¿Por qué se apodaba históricamente a la plaza «Piazza delle scaje»?
En el dialecto local significa «plaza de las esquirlas». El apodo nació durante la construcción de la iglesia de San Francesco, cuando los canteros labraban los bloques de travertino allí mismo, dejando el suelo sembrado de fragmentos y restos de piedra.
¿Cuál fue el objetivo de la reforma de 1507?
Promovida por el gobernador pontificio Raniero de' Ranieri bajo el mandato de Julio II, la reforma levantó una galería uniforme de 59 arcos para ocultar el laberinto irregular de casas, talleres y puestos medievales tras una ordenada fachada renacentista.
¿Qué es la lápida de piedra labrada bajo la Loggia dei Mercanti?
Es una placa de medición de travertino de 1568 con los patrones municipales oficiales para ladrillos y tejas, establecida por el gobernador de la ciudad para inspeccionar los materiales de construcción y sancionar a los fabricantes fraudulentos.
¿Cuál es la historia del Caffè Meletti?
El Caffè Meletti abrió sus puertas en mayo de 1907 de la mano de Silvio Meletti, productor del emblemático licor local Anisetta Meletti. Transformó una antigua oficina de correos de la década de 1880 en un establecimiento de estilo *Liberty*, con fachada en rosa pastel y techos decorados con frescos de querubines entre plantas de anís.




