
Baños árabes de Ronda: hammam nazarí y ruinas
Una puerta medieval hacia la medina
Al pie del tajo de Ronda, en el barrio de San Miguel, los baños árabes se alzan junto a la confluencia del río Guadalevín y el arroyo de las Culebras. Construido entre los siglos XIII y XIV, durante la época nazarí, este complejo termal cumplía una función tanto higiénica como ritual. En la Ronda islámica medieval, quienes llegaban tras un largo viaje estaban obligados a lavarse y purificarse aquí antes de cruzar las murallas y subir a la medina fortificada.
Situados en lo que entonces se conocía como el Arrabal Bajo, junto a una mezquita hoy desaparecida, los baños funcionaban como una auténtica aduana cívica donde confluían la higiene, la religión y el control urbano defensivo.
Arquitectura de hammam y claraboyas estrelladas
El recinto sigue la clásica distribución de tres salas del hammam islámico, heredera directa de las antiguas termas romanas. El recorrido avanza por tres estancias de ladrillo cubiertas con bóvedas de cañón: la sala fría (al-bayt al-barid), la sala templada (al-bayt al-wastani) y la sala caliente (al-bayt al-sajun), situada junto al hipocausto subterráneo y la caldera (al-furn).
La sala templada es la más amplia y espectacular del conjunto, dividida en tres naves por arcos de herradura sobre columnas de ladrillo y piedra. En el techo, las bóvedas están horadadas por hileras de claraboyas con forma de estrella de ocho puntas. Un detalle tan bello como funcional: proyectaban haces geométricos de luz sobre el suelo de losas y ladrillo y servían de respiradero para el exceso de vapor, evitando que la condensación hirviente goteara sobre los bañistas.
Ingeniería hidráulica y la torre de la noria
Unos baños no son nada sin un suministro constante de agua. Para garantizarlo, los ingenieros andalusíes aprovecharon el caudal del cercano arroyo de las Culebras y del Guadalevín levantando una torre de captación de piedra dotada de una noria de tracción animal.
En el interior del torreón, un mulo o un burro recorría en círculos una rampa elevada para mover el engranaje. Los cangilones de barro sujetos a la rueda recogían el agua del río a ras de suelo y la elevaban hasta lo alto de la torre, vertiéndola en un acueducto que la conducía directamente hasta las termas.
Abandono, entierro y redescubrimiento
Tras la conquista cristiana de Ronda en 1485, los baños públicos cayeron en desuso debido al recelo moral y religioso de los nuevos pobladores. El complejo quedó abandonado y las recurrentes riadas del río Guadalevín terminaron por sepultar el fondo del desfiladero bajo densas capas de lodo.
Paradójicamente, esas inundaciones destructivas fueron su salvación. El sedimento fluvial envolvió las bóvedas de ladrillo, columnas y arcos, protegiéndolos durante siglos del expolio de piedra y la piqueta demoledora. A principios del siglo XX, las ruinas enterradas salieron a la luz durante unas obras de jardinería en la finca de la duquesa de Parcent. El lugar fue declarado monumento en 1931, el Estado español lo adquirió en 1935 y poco después fue restaurado bajo la dirección del arquitecto Leopoldo Torres Balbás.
El yacimiento en la actualidad y el Puente Viejo
Hoy en día, los Baños Árabes funcionan como yacimiento arqueológico municipal y museo gestionado por el patronato local de turismo, con accesos por la calle Molino de Alarcón y la calle San Miguel. La visita te permite pasear bajo las bóvedas recuperadas, examinar la torre de la noria exterior y los vestigios del acueducto, y disfrutar de un audiovisual en la sala caliente que desgrana los secretos de la ingeniería medieval y las costumbres del hammam.
El recinto conecta de lleno con los antiguos pasos que cruzaban la garganta. Junto a los baños se levanta el puente Árabe, de un solo arco, al que a menudo se ha llamado por error puente Romano. Más arriba, dominando el cauce, se alza el puente Viejo, una mole de sillería culminada en 1616 con unos diez metros de vano y 31 metros de altura. Curiosamente, en su época se le conocía como el «puente Nuevo», al menos hasta que en el siglo XVIII se levantó el que hoy ostenta ese título. En la actualidad, el puente Viejo es un concurrido paso peatonal que conecta la medina histórica con el barrio de Padre Jesús y los jardines de Cuenca.
FAQ
¿Cómo llegaba el agua del río a los baños árabes?
El agua se extraía del cauce fluvial gracias a una noria de tracción animal situada en una torre de captación de piedra. Un asno o un mulo giraba en círculos dentro de la torre para mover el mecanismo, elevando cangilones de barro que vertían el agua en un acueducto directo a las termas.
¿Por qué se conservaron tan bien los baños árabes de Ronda?
Tras quedar en desuso con la conquista cristiana de 1485, las frecuentes crecidas del río Guadalevín sepultaron el complejo bajo densas capas de lodo. Este sedimento blindó la fábrica de ladrillo y protegió las bóvedas y columnas inferiores del expolio y la demolición urbana.
¿Para qué servían las aberturas en forma de estrella del techo?
Las claraboyas en estrella de ocho puntas de las bóvedas de cañón dejaban entrar haces de luz geométrica y funcionaban como respiraderos, dando salida al vapor caliente para impedir que la condensación hirviente se acumulara y goteara sobre los bañistas.




