Plaza Mayor de Salamanca: historia y arquitectura - Salamanca
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Destino

Plaza Mayor de Salamanca: historia y arquitectura

Salamanca, Spain

Orígenes y la recompensa borbónica

La plaza Mayor de Salamanca se desgajó del gran mercado medieval conocido como la plaza de San Martín con la idea de dotar a la ciudad de un centro cívico digno y unificado. Impulsado por el corregidor Rodrigo Caballero y Llanes, el proyecto contó con el beneplácito oficial del rey Felipe V, una aprobación regia que sirvió en parte como recompensa por la lealtad de Salamanca a la causa borbónica durante la guerra de Sucesión.

Las obras arrancaron en 1729 con el diseño de Alberto de Churriguera. El proyecto pasó luego a manos de Manuel de Lara Churriguera y quedó rematado hacia 1755-1756 por Andrés García de Quiñones. El proceso constructivo sufrió graves tropiezos entre 1735 y 1750, cuando los trabajos se paralizaron por completo a causa de la falta de fondos y de interminables litigios con los propietarios colindantes. En 1988, la plaza quedó formalmente inscrita como parte de la declaración de Salamanca como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La geometría engañosa y la piedra de Villamayor

Concebida como el monumento por antonomasia del barroco español (el churrigueresco) del siglo XVIII, la plaza queda enmarcada por fachadas de cuatro plantas con 247 balcones, sustentadas sobre 88 arcos de medio punto. En el lienzo norte se alza el Ayuntamiento, coronado por una espadaña que no se terminaría hasta 1852.

Aunque a primera vista ofrece la ilusión de una plaza regular y simétrica, las matemáticas revelan que se trata de un trapecio irregular. Ninguno de sus cuatro frentes mide lo mismo, oscilando entre los 75,7 y los 82,6 metros. De ahí que el número de arcos varíe en cada fachada: el lienzo norte cuenta con 21 arcos; el sur, con 20; el este suma 22 y el oeste tiene 25.

Todo el conjunto está levantado principalmente con piedra franca de Villamayor, una arenisca feldespática porosa procedente de canteras locales. Con el paso del tiempo, los óxidos de hierro presentes en la piedra reaccionan y, al recibir la luz rasante del atardecer, visten las fachadas de un cálido tono miel y ámbar. Este perímetro continuo de piedra atrapa además el murmullo de la vida cotidiana y lo amplifica, creando un rumor acústico envolvente por toda la plaza.

Plazas de toros, medallones y el cuarto de estar salmantino

A lo largo de su historia, la plaza ha cumplido funciones cívicas que iban mucho más allá del comercio habitual. Hasta mediados del siglo XIX, se cerraba periódicamente su perímetro para improvisar un corral de comedias o un coso taurino, mientras los vecinos hacían su particular negocio alquilando sus balcones privados a los espectadores.

En las enjutas entre los arcos destacan medallones esculpidos en piedra con efigies de reyes, figuras militares y grandes nombres de la cultura. Varios de ellos permanecen deliberadamente lisos, en blanco, dejados así por los maestros de obras originales para que las generaciones venideras eligieran a quién homenajear.

Por su ambiente recogido y acogedor, destacados intelectuales españoles, como el escritor y rector universitario Miguel de Unamuno o la autora Carmen Martín Gaite, popularizaron la costumbre de definir la plaza como un cuarto de estar al aire libre, reflejo exacto de su papel de salón colectivo para toda la ciudad.

Vida moderna y cultura de café

Hoy la plaza es un espacio de encuentro completamente peatonal donde conviven vecinos, universitarios y visitantes. Los soportales albergan comercios y terrazas de cafés históricos, como el Café Novelty, abierto de forma ininterrumpida desde 1905. Bajo sus arcos, una escultura de bronce a tamaño natural del novelista Gonzalo Torrente Ballester ocupa una mesa, en recuerdo de las célebres tertulias literarias que animaba allí.

Además de acoger conciertos y actos culturales a lo largo de todo el año, la plaza se convierte cada mes de diciembre en el epicentro de la multitudinaria fiesta estudiantil de la Nochevieja Universitaria. Enclavada en el corazón del casco antiguo, funciona como el punto de partida indiscutible de cualquier ruta monumental, enlazando hacia el sur a través de la Rúa Mayor con la Casa de las Conchas, la Universidad Pontificia (La Clerecía), el edificio histórico de la Universidad y las catedrales.

FAQ

¿Por qué se conoce a la plaza Mayor de Salamanca como un «cuarto de estar»?

Escritores como Miguel de Unamuno o Carmen Martín Gaite popularizaron la imagen de la plaza como un «cuarto de estar» doméstico, ya que su espacio porticado y recogido funciona como un íntimo salón colectivo a cielo abierto.

¿Es la plaza Mayor de Salamanca un cuadrado perfecto?

No, es un trapecio irregular. La longitud de sus frentes opuestos oscila entre los 75,7 y los 82,6 metros, lo que da lugar a una distribución desigual de arcos: 21 en el lienzo norte, 20 en el sur, 22 en el este y 25 en el oeste.

¿Por qué están en blanco algunos medallones de los arcos?

Varios medallones de las enjutas se dejaron lisos a propósito durante la construcción para que las generaciones venideras pudieran elegir a qué figuras ilustres conmemorar.

¿A qué se debe el color dorado de las fachadas de la plaza?

La plaza se construyó con arenisca de Villamayor, una piedra que contiene óxidos de hierro. Al oxidarse estos minerales y recibir la luz del atardecer, los frentes de piedra adquieren un intenso matiz miel y ámbar.

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