
Catedral de Salamanca: historia, arquitectura y astronauta
Fusión arquitectónica: dos catedrales en una
La catedral de Salamanca es un conjunto arquitectónico único formado por dos templos interconectados: la Catedral Vieja (Santa María de la Sede) y la Catedral Nueva. En lugar de derribar el santuario medieval para ganar espacio, los constructores anclaron el muro norte de la estructura románica directamente al muro sur del nuevo templo gótico. Gracias a esta decisión premeditada, siglos de historia conviven bajo un mismo techo en un maridaje insólito. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988 dentro de la Ciudad Vieja de Salamanca, el complejo se levantó principalmente con la célebre arenisca dorada de Villamayor, cuyo tono ambarino se enciende y gana calidez con la luz del atardecer.
A lo largo de los siglos, insignes maestros mayores dirigieron las obras y ampliaciones del conjunto, entre ellos Juan Gil de Hontañón, su hijo Rodrigo Gil de Hontañón, Juan de Álava y, más tarde, miembros de la dinastía Churriguera como Alberto y Joaquín Churriguera.
La Catedral Vieja románica y la Torre del Gallo
Fundada hacia 1120 por el obispo Jerónimo de Périgord durante la repoblación impulsada por el rey Alfonso VI de León y Castilla, la Catedral Vieja se remató en el siglo XIV combinando el románico con los primeros compases del gótico. Su interior, con arcos de piedra recios y naves en penumbra, contrasta de golpe con la amplitud luminosa de su vecina.
Entre sus mayores tesoros destaca un retablo de cincuenta y tres tablas atribuido a Dello Delli y Nicolás Florentino. En el exterior, la joya de la corona es la Torre del Gallo, un cimborrio de finales del siglo XII alzado sobre un tambor de dieciséis lados. Su cúpula se reviste con unas singulares escamas de caliza labradas como si fueran de pez.
Las altísimas bóvedas de la Catedral Nueva
A finales del siglo XV, el auge de la universidad y el crecimiento demográfico dejaron pequeño el viejo templo para los grandes actos de la diócesis. El cabildo catedralicio dio luz verde a un nuevo templo en 1491, aunque las obras no arrancaron hasta 1513. La Catedral Nueva no se consagró hasta 1733, tras más de dos siglos de andamios en los que asomaron el plateresco, el renacimiento y el barroco. Aun así, los arquitectos decidieron mantener las bóvedas de crucería góticas en las naves para no romper la armonía con la iglesia medieval.
Las bóvedas estrelladas de la Catedral Nueva rozan los treinta y ocho metros de altura y dibujan un espacio inmenso y bañado por la luz. En el exterior, la mole se apuntala con una imponente torre campanario de más de noventa y dos metros.
Los relieves modernos de la Puerta de Ramos
La entrada norte de la Catedral Nueva, la Puerta de Ramos, guarda una de las mayores curiosidades del templo. Durante una restauración en 1992 para la exposición de Las Edades del Hombre, el cantero Jerónimo García siguió la vieja tradición gremial de dejar un guiño contemporáneo e intercaló motivos del siglo XX entre la iconografía histórica.
Entre la frondosa hojarasca de piedra de la portada, García cinceló a un astronauta moderno de cuerpo entero, con su escafandra, botas y tubo de respiración. Y no está solo: en la misma intervención se colaron un fauno sonriente zampándose un helado de cucurucho, un lince y hasta un cangrejo de río.
La resistencia al terremoto de Lisboa de 1755
El 1 de noviembre de 1755, el pavoroso terremoto de Lisboa sacudió la ciudad en plena misa de Todos los Santos. El temblor agrietó el campanario, dañó la cúpula y causó estragos estructurales en el claustro de la Catedral Vieja. Para evitar el desplome, se reforzó la base de la torre con recios taludes de sillería y se aseguró con gruesos zunchos de hierro. Hoy todavía pueden verse las cicatrices y fracturas en la piedra de la parte baja y en la base ataludada de la torre.
La ciudad salió del desastre sin una sola víctima mortal. En agradecimiento nació la tradición del Mariquelo: cada 31 de octubre, un salmantino ataviado con el traje típico charro trepa por el exterior del campanario a golpe de gaita y tamboril para dar gracias por aquel milagro.
Hito urbano y la ruta Ieronimus
Encarada a la plaza de Anaya, la catedral es el gran faro que conecta el barrio universitario con la Rúa Mayor, vertebrando el eje peatonal que desemboca en la Plaza Mayor. Desde la otra orilla del río Tormes y el puente romano, el conjunto dibuja la silueta inconfundible del perfil sur de Salamanca.
Además de mantener su actividad litúrgica diaria como sede viva de culto, el conjunto abre sus puertas a visitas turísticas todos los días. Es posible adquirir entradas combinadas para recorrer ambas catedrales, claustros y capillas, o bien subir a la exposición permanente «Ieronimus». Esta ruta discurre por las pasarelas del triforio interior, cruza la medieval Torre Mocha y sale a las alturas de las terrazas de la torre, donde el tañido de los viejos bronces se funde con el viento que barre la meseta castellana.
FAQ
¿Por qué hay dos catedrales unidas en Salamanca?
Cuando la Catedral Vieja del siglo XII se quedó pequeña ante el empuje de la ciudad y su universidad, el cabildo aprobó erigir un nuevo templo en 1491. En lugar de derribar la fábrica medieval, los arquitectos adosaron el muro norte de la Catedral Vieja directamente al muro sur de la Catedral Nueva, salvando ambas.
¿Por qué hay un astronauta esculpido en la catedral de Salamanca?
El astronauta se esculpió en la entrada norte de la Catedral Nueva (la Puerta de Ramos) durante una restauración en 1992 con motivo de la exposición Las Edades del Hombre. El cantero Jerónimo García incorporó símbolos modernos del siglo XX a modo de firma artesanal, junto a otras tallas contemporáneas como un fauno comiéndose un helado.
¿Qué impacto tuvo el terremoto de Lisboa de 1755 en la catedral?
El temblor sacudió el templo en plena misa de Todos los Santos: agrietó la torre de las campanas y dañó la cúpula y el claustro de la Catedral Vieja. Hubo que reforzar el campanario con contrafuertes inclinados de cantería y cinchas de hierro, y las cicatrices de aquellas fracturas aún siguen a la vista en la piedra.
¿En qué consiste el recorrido de la exposición Ieronimus?
La exposición Ieronimus es una ruta especial por el complejo catedralicio que da acceso al triforio interior, a la medieval Torre Mocha y a las pasarelas de las terrazas superiores que rodean la torre de las campanas.




