Castillo de Cardiff: de fuerte romano a palacio victoriano - Cardiff
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Destino

Castillo de Cardiff: de fuerte romano a palacio victoriano

Cardiff, United-kingdom

Alza la vista ante los imponentes muros del castillo de Cardiff, una auténtica fantasía neogótica victoriana levantada directamente sobre cimientos romanos y normandos. La inmensa fortuna del auge del carbón en el siglo XIX financió este delirio medieval sobre un fuerte romano de dos mil años de antigüedad, fusionando los orígenes remotos de la ciudad con su momento de máximo esplendor industrial.

Cimientos romanos y normandos

Todo comenzó en el siglo I como un fuerte romano junto al río Taff, levantado para someter a la tribu local de los siluros. Hacia el siglo III, se reforzó con murallas de piedra para repeler las incursiones por mar. Siglos después, a finales del siglo XI, las tropas normandas erigieron una mota de tierra dentro del antiguo perímetro romano. Ya en el siglo XII, Roberto de Gloucester blindó la posición añadiendo una torre del homenaje de piedra y lienzos de muralla.

El renacer neogótico victoriano

La transformación arquitectónica más radical del castillo llegó en el siglo XIX, financiada por la conversión de Cardiff en uno de los mayores puertos exportadores de carbón del planeta. En 1866, el tercer marqués de Bute encargó al arquitecto William Burges la reforma integral de las estancias. Mano a mano, crearon una opulenta ensoñación romántica y medieval. El resultado son unos aposentos rebosantes de detalles minuciosos, con murales pintados a mano y artesonados de cedro que rezuman pan de oro en espacios temáticos tan fastuosos como el Salón Árabe o el Salón de Banquetes.

Murallas reconstruidas y túneles ocultos

En 1888, unos obreros descubrieron por casualidad los cimientos romanos de piedra bajo los terraplenes de tierra medievales. El hallazgo impulsó al tercer y al cuarto marqués a reconstruir el perímetro amurallado romano y la puerta norte. Hoy en día, una línea divisoria de arenisca rojiza de Radyr recorre el muro exterior, distinguiendo la sillería romana original de hace dos milenios a ras de suelo de las reconstrucciones de los siglos XIX y XX que se alzan sobre ella.

Ocultos en las galerías intramuros de estas murallas reconstruidas se esconden túneles secretos. El cuarto marqués de Bute los mandó construir originalmente como paseo cubierto para estirar las piernas sin mojarse con la lluvia galesa, pero estos pasadizos cobraron una trascendencia vital durante la Segunda Guerra Mundial. Se equiparon con literas, cocinas y puestos de primeros auxilios, sirviendo como refugios antiaéreos para hasta 1800 vecinos y trabajadores de la ciudad durante los bombardeos del Blitz.

Uso público en la actualidad

En 1947, el quinto marqués cedió el recinto a la ciudad de Cardiff. Gestionado actualmente por el ayuntamiento, este monumento catalogado de Grado I funciona como atracción turística durante todo el año y como un gran escenario al aire libre para eventos. Ubicado en el extremo norte del centro urbano, el castillo articula el eje comercial central y sirve de puerta de entrada al parque Bute.

Junto al parque se extiende el Muro de los Animales, también de Grado I. Las esculturas originales de la década de 1880 lucen unos llamativos ojos de cristal incrustados, un detalle insólito que se omitió en las figuras añadidas en los años treinta.

FAQ

¿Se puede entrar gratis al castillo de Cardiff?

La plaza pública, la cafetería y el punto de información turística son de acceso gratuito. Sin embargo, se necesita entrada para visitar la torre del homenaje normanda, los aposentos victorianos, las murallas romanas y los túneles de la guerra.

¿Qué es la línea roja de los muros exteriores del castillo de Cardiff?

Una línea divisoria de arenisca rojiza de Radyr recorre los muros exteriores, separando la sillería romana original de dos mil años de antigüedad a ras de suelo de las reconstrucciones modernas de los siglos XIX y XX levantadas encima.

¿Para qué se usaban los túneles del castillo de Cardiff?

Los túneles intramuros se construyeron en su origen como un paseo cubierto para que el cuarto marqués de Bute pudiera caminar los días de lluvia. Durante la Segunda Guerra Mundial, se transformaron en refugios antiaéreos dotados de literas y cocinas para proteger hasta a 1800 personas durante los bombardeos del Blitz.

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