
Frauenkirche de Múnich: historia, torres y arquitectura
Orígenes y construcción tardogótica
La Frauenkirche, cuyo nombre oficial es Dom zu Unserer Lieben Frau (catedral de Nuestra Señora), se alza como uno de los grandes emblemas arquitectónicos de Múnich. Encargada para sustituir a una parroquia románica del siglo XIII que se había quedado pequeña, la catedral nació para dar cabida a la creciente corte ducal de los Wittelsbach y a una población urbana en plena expansión. El duque Segismundo y el obispo Tulbeck pusieron la primera piedra el 9 de febrero de 1468.
El maestro albañil Jörg von Halsbach, conocido también como Jörg Ganghofer, proyectó el templo en ladrillo rojo visto porque la piedra local escaseaba y costaba una fortuna. El maestro carpintero Heinrich de Straubing se encargó de la colosal armadura de madera de la cubierta con troncos que bajaban flotando por el río Isar. Para que los oficios religiosos no se interrumpieran durante las obras, Halsbach se sacó un as de la manga: levantó la descomunal nave exterior de ladrillo envolviendo directamente a la vieja iglesia románica, que siguió en activo hasta que por fin la demolieron en 1472. Hacia 1488, tras dos décadas de ritmo frenético, la estructura del templo y las torres de ladrillo estaban listas hasta la base del tejado. La consagración oficial llegaría en 1494.
Al techarse en 1488, la sala se calculó para acoger a unas 20.000 personas de pie. Un aforo desorbitado que superaba con creces las necesidades del Múnich bajomedieval, cuya población total apenas rondaba los 13.000 habitantes.
La evolución de las torres gemelas
La fachada occidental está presidida por dos imponentes torres de ladrillo. La torre norte alcanza los 98,57 metros de altura, mientras que la sur mide 98,45 metros. En el habla popular de Múnich, los vecinos las apodaron cariñosamente Blasi (la norte) y Stasi (la sur).
Los planos originales preveían coronar las torres con esbeltas agujas caladas de piedra gótica. Sin embargo, la falta de fondos y la muerte de Halsbach en 1488 frenaron en seco cualquier pretensión de altura, dejando ambas torres truncadas con unas cubiertas planas provisionales. En 1504, durante la guerra de sucesión de Landshut, estas terrazas improvisadas se transformaron sobre la marcha en bastiones defensivos de artillería para emplazar cañones ante posibles asedios.
La catedral no luciría su inconfundible silueta hasta décadas más tarde. Entre 1524 y 1525, los maestros artesanos colocaron las características cúpulas redondeadas de cobre conocidas como Welsche Hauben. Aquellos remates se inspiraron en los grabados renacentistas de la Cúpula de la Roca de Jerusalén, que en la Europa del siglo XVI se confundía alegremente con el bíblico templo del rey Salomón.
Ilusiones ópticas y curiosidades históricas
El edificio mide 109 metros de largo por 40 de ancho, y sus bóvedas interiores se elevan a 37 metros del suelo. Al cruzar el vestíbulo se revela un ingenioso truco arquitectónico: 22 gigantescos pilares octogonales de color blanco se alinean con tal rigor de perspectiva que ocultan por completo los ventanales de las naves laterales. Desde ese punto exacto, la catedral parece un recinto sombrío y desprovisto de ventanas, hasta que das unos pasos hacia adelante y descubres un coro bañado en luz.
Esta calculada perspectiva dio pie a la célebre leyenda del Teufelstritt (la Pisada del Diablo). En una baldosa ennegrecida cercana al acceso destaca una huella grabada a fuego, espuela incluida en el talón. Cuenta la tradición que el maestro Halsbach se apostó con el Diablo que levantaría una iglesia sin ventanas. Plantado sobre esa losa concreta, desde donde no se atisbaba ni un solo vano, el maligno se burló del arquitecto, pero acabó pateando el suelo henchido de rabia al comprender que el coro luminoso solo estaba escondido tras las columnas.
En la nave sur descansa el suntuoso cenotafio en memoria del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Luis el Bávaro. Encargado en 1622 por el duque Maximiliano I y esculpido por Hans Krumpper, este monumento de mármol negro y bronce recuerda el histórico vínculo de Múnich con la gloria imperial.
La catedral hoy y cómo visitarla
Elevada al rango de catedral metropolitana en 1821, la Frauenkirche es la sede del arzobispo de Múnich y Frisinga. Sigue siendo un templo muy vivo que acoge misas a diario, liturgias retransmitidas por internet, adoración eucarística y conciertos de órgano catedralicio.
La catedral abre sus puertas a los visitantes todos los días. Se puede subir al mirador de la torre sur, donde, tras salvar un primer tramo de escalera de caracol, un ascensor te sube a disfrutar de unas vistas panorámicas espectaculares del perfil urbano.
FAQ
¿Por qué la Frauenkirche tiene cúpulas bulbosas en lugar de agujas góticas?
En un principio se proyectó con altas agujas góticas, pero los apuros económicos y la muerte del arquitecto en 1488 dejaron las torres inconclusas y planas. Entre 1524 y 1525 se añadieron las cúpulas de cobre, inspiradas en grabados renacentistas de la Cúpula de la Roca de Jerusalén, que en la época se creía erróneamente que era el templo de Salomón.
¿Qué es la Pisada del Diablo en el interior de la Frauenkirche?
La Pisada del Diablo (*Teufelstritt*) es una baldosa ennegrecida situada cerca de la entrada de la catedral que muestra una huella grabada. Según la leyenda, el mismísimo Diablo estampó allí el pie lleno de rabia al verse burlado por el constructor, quien le había hecho creer que la iglesia se había levantado sin una sola ventana.
¿Cuánto miden las torres de la Frauenkirche?
La torre norte mide 98,57 metros de altura, mientras que la torre sur alcanza los 98,45 metros. La tradición popular local las conoce cariñosamente como Blasi y Stasi.
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