
Mariensäule: la histórica columna mariana de Múnich
Orígenes de la Mariensäule
La Mariensäule se alza en el centro de Marienplatz, en Múnich, elevándose once metros sobre el empedrado de la plaza. El monumento debe su existencia a los avatares de la guerra de los Treinta Años. En 1632, las tropas suecas lideradas por el rey Gustavo II Adolfo tomaron y ocuparon Múnich. Temiendo sufrir la devastación generalizada que habían padecido urbes como Magdeburgo, el príncipe elector Maximiliano I de Baviera prometió erigir una obra piadosa si las ciudades de residencia ducal, Múnich y Landshut, se libraban de la destrucción.
Aunque los comandantes suecos abogaban por arrasar la ciudad, Gustavo Adolfo perdonó a Múnich a cambio de un sustancioso rescate económico, un desenlace que los vecinos de la época bautizaron como el «Milagro de Múnich». Para cumplir su voto, Maximiliano I encargó la columna, consagrada el 7 de noviembre de 1638 por el príncipe-obispo de Frisinga, Veit Adam von Gepeckh. La consagración se hizo coincidir a propósito con la víspera del aniversario de la decisiva victoria de la Liga Católica en la batalla de la Montaña Blanca de 1620.
Inspirada en la columna de 1614 erigida frente a la basílica de Santa María la Mayor de Roma, la Mariensäule fue la primera columna mariana exenta que se levantó al norte de los Alpes. A partir de entonces sirvió de modelo arquitectónico para monumentos similares en toda Centroeuropa, incluidos los de Viena y Praga.
Diseño y simbolismo
En lo alto de la columna se alza una estatua de bronce dorado que representa a la Virgen como Patrona Bavariae (patrona de Baviera). Erguida sobre una media luna, María empuña un cetro y ciñe corona, mientras el Niño Jesús sostiene el orbe imperial. La escultura es anterior a la propia columna: fundida hacia 1590-1593 y atribuida habitualmente a Hubert Gerhard, presidía en su origen el altar mayor de la Frauenkirche de Múnich.
En 1641 se incorporaron en las esquinas del pedestal de piedra cuatro figuras de putti (angelotes) de bronce con armadura. Fundidas por el fundidor de la corte muniquesa Bernhard Ernst y atribuidas al escultor Ferdinand Murmann, estas figuras entablan un dramático combate contra cuatro bestias que encarnan las grandes calamidades de la época: la guerra (un león), la peste (un basilisco), el hambre (un dragón) y la herejía (una serpiente). Los putti sostienen escudos con un pasaje del Salmo 91:13: «Super aspidem et basiliscum ambulabis et leonem et draconem conculcabis» («Pisarás sobre el áspid y el basilisco; hollarás al león y al dragón»). Los que contemplamos hoy en la plaza son reproducciones de finales del siglo XX; los bronces originales de 1641 se custodian en el Münchner Stadtmuseum.
La autoridad civil y el nombre de Marienplatz
El emplazamiento elegido no era casual, sino que encerraba un hondo calado político. Cuando se erigió la columna en 1638, la plaza se conocía como Schrannenplatz y albergaba el mercado comunal de grano. En 1315, el emperador del Sacro Imperio Luis el Bávaro había cedido este terreno a los burgueses de Múnich como propiedad cívica a perpetuidad. Al levantar por iniciativa propia un monumento ducal en mitad de este espacio municipal, Maximiliano I reafirmó la soberanía de los Wittelsbach frente a la autoridad del concejo de la ciudad.
La plaza conservó el nombre de Schrannenplatz durante más de dos siglos tras la llegada de la columna. Se rebautizó oficialmente como Marienplatz el 9 de octubre de 1854, como rogativa para pedir la intercesión de la Virgen María ante una virulenta epidemia de cólera.
Un hito geográfico y ciudadano
Más allá de su carga religiosa y política, la Mariensäule desempeñó una función oficial decisiva como punto cero geográfico (Nullpunkt) de Múnich y de Baviera. Históricamente, las señales de los caminos y las rutas de transporte regional medían las distancias tomando esta columna como referencia. El monumento señala asimismo el cruce medieval de la ruta de la sal de 1158 y conecta visualmente con varios iconos del entorno, como el Antiguo Ayuntamiento, la iglesia de San Pedro o la Residencia de Múnich.
Hoy en día, la Mariensäule es el corazón de la zona peatonal de Marienplatz, justo delante del Nuevo Ayuntamiento (Neues Rathaus), donde multitud de personas se congregan a diario para escuchar el famoso carillón de la torre. Durante las obras de peatonalización del siglo XX, la columna se desplazó unos metros para alinearla con el trazado urbano actual. Sigue siendo un lugar vivo de devoción católica, escenario de rezos públicos y rosarios, enmarcado por una balaustrada adornada con flores de temporada que cuida el municipio. Las inscripciones de su pedestal recuerdan también las visitas históricas de tres pontífices: Pío VI en 1782, Juan Pablo II en 1980 y Benedicto XVI en 2006.
FAQ
¿Por qué se construyó la Mariensäule?
El príncipe elector Maximiliano I de Baviera encargó la columna para cumplir un voto religioso formulado en 1632, durante la guerra de los Treinta Años, en agradecimiento por haber librado a Múnich de la destrucción durante la ocupación sueca.
¿Qué representan los cuatro putti de la base de la columna?
Añadidos en 1641, los cuatro putti de bronce escenifican batallas alegóricas contra las cuatro grandes calamidades de la época: la guerra (un león), la peste (un basilisco), el hambre (un dragón) y la herejía (una serpiente).
¿Son los putti de Marienplatz las esculturas originales del siglo XVII?
No, los putti de bronce que se ven actualmente en la plaza son reproducciones de finales del siglo XX. Las figuras originales de 1641 se conservan en el Münchner Stadtmuseum.
¿Por qué cambió de nombre la plaza de Schrannenplatz a Marienplatz?
Conocida originalmente como Schrannenplatz por acoger el mercado de grano de la ciudad, la plaza pasó a llamarse Marienplatz el 9 de octubre de 1854 para pedir la protección de la Virgen María frente a una epidemia de cólera.




