
Ponte del Diavolo en Cividale del Friuli
Una proeza arquitectónica sobre el desfiladero del Natisone
Suspendido sobre el profundo tajo calizo que excava el río Natisone en Cividale del Friuli, el Ponte del Diavolo, conocido en friulano como Puìnt dal Diàul, se erige como el gran emblema cívico de esta villa histórica. Este puente de sillería de piedra se eleva unos 22,5 metros sobre el lecho fluvial, con 3,6 metros de anchura y entre 48 y 50 metros de longitud.
Su perfil estructural destaca por dos arcos claramente asimétricos, de 22 y 19 metros de luz. Esta disparidad no fue capricho, sino una ingeniosa solución de ingeniería: permitió asentar el pilar central de sillería directamente sobre un descomunal peñasco de roca caliza encajado en pleno cauce. Bajo sus arcos, aguas transparentes de tonos turquesa y esmeralda serpentean entre paredes de roca clara, enviando hacia lo alto de la garganta el eco profundo y rumoroso del torrente.
Siglos de obras y guerras
Antes de que existiera este paso de piedra, varios puentes de madera documentados desde el siglo XIII salvaron el desfiladero, si bien las repentinas riadas solían llevárselos por delante. La transición a la piedra arrancó en diciembre de 1441, cuando el maestro de obras Iacopo Dugaro da Bissone firmó el contrato con el municipio. La construcción comenzó en 1442, pero a la muerte de Dugaro en 1445, el maestro Erardo Villach tomó las riendas. Los retos de ingeniería, los reveses técnicos y la desaparición sucesiva de varios arquitectos prolongaron el proyecto durante décadas, hasta que en 1558 se remató por fin el empedrado.
Siglos después, el monumento acabó atrapado en los descalabros de las guerras contemporáneas. El 27 de octubre de 1917, en plena retirada de la batalla de Caporetto, las tropas italianas dinamitaron el puente para frenar el avance enemigo. El ejército austrohúngaro ocupante puso en marcha de inmediato su reconstrucción a las órdenes del arquitecto Anselmo Nowak. Siguiendo los planos originales, la estructura se rehizo en piedra en apenas siete meses y se reabrió el 18 de mayo de 1918. Las tropas alemanas en retirada le causaron daños menores en 1945, reparados a mediados del siglo XX.
La leyenda del pacto demoníaco
Unas obras tan tortuosas y dilatadas en el tiempo dieron pie, como era de esperar, al folclore local. Cuenta la leyenda que los maestros canteros, desesperados por su incapacidad para domar el torrente, invocaron al mismísimo Diablo. A cambio del alma del primer ser vivo que lo cruzara, Satanás accedió a levantar el puente en una sola noche, arrojando una roca colosal al lecho del río para afianzar los cimientos. Al amanecer, los vecinos fueron más listos que él y enviaron a un animal por delante (según la tradición oral, un gato, un perro o un cerdo). Burlado y sin su codiciada alma humana, el diablo tuvo que conformarse con la bestia, y la tradición popular asegura que esos leves gruñidos que a veces se perciben al pie del peñasco no son otra cosa que sus lamentos fantasmales.
Función actual y emblema cívico
Hoy en día, el puente sigue cumpliendo una función vital al enlazar el Corso Paolino d'Aquileia, en el casco histórico, con el barrio de Borgo di Ponte. Constituye además un umbral escénico entre la zona residencial y las principales joyas de la localidad, como el Templete Lombardo, la Catedral y el Museo Arqueológico Nacional.
Regulado por la normativa municipal de tráfico, entre semana soporta una circulación ligera de vehículos locales. Los fines de semana, las noches de verano y durante citas festivas como el Mittelfest, pasa a ser exclusivamente peatonal. Además de vertebrar el tránsito urbano, el puente regala un mirador privilegiado sobre la garganta del Natisone, las fachadas históricas asomadas al agua y los Prealpes Julianos.
FAQ
¿Por qué tiene el puente arcos asimétricos?
Los arcos asimétricos, de 22 y 19 metros de luz, se diseñaron para apoyar el pilar central directamente sobre un gran peñasco natural de piedra caliza situado en el lecho del río.
¿Quién reconstruyó el puente tras su destrucción en la Primera Guerra Mundial?
Después de que las tropas italianas en retirada volaran el puente en octubre de 1917, las fuerzas de ocupación austrohúngaras lo reconstruyeron respetando su fisonomía histórica bajo la dirección del arquitecto Anselmo Nowak, y lo reabrieron en mayo de 1918.
¿Cuándo está abierto el puente a los peatones y cuándo a los vehículos?
El puente admite tráfico rodado ligero los días laborables y se convierte en zona peatonal los fines de semana, las noches de verano y durante citas culturales como el Mittelfest.
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