
Palacio de los Papas de Viterbo: la cuna del cónclave
Sede del papado en el siglo XIII
Encaramado en lo alto del Colle del Duomo, en plena Piazza San Lorenzo, el Palacio de los Papas es el buque insignia arquitectónico de la edad de oro de Viterbo en el siglo XIII. Encargado entre 1255 y 1266 por el Capitano del Popolo Raniero Gatti, el complejo amplió la residencia episcopal existente hasta transformarla en un palacio fortificado concebido para acoger a la corte papal.
En 1257, para poner tierra de por medio con las incesantes revueltas civiles de Roma, el papa Alejandro IV se instaló en Viterbo. Desde entonces, el palacio ejerció como residencia oficial y centro de operaciones del papado hasta 1281. Aquellos veinticuatro años bastaron para consagrar para siempre la reputación de Viterbo como la Città dei Papi (la Ciudad de los Papas).
La elección papal más larga de la historia
Si el Palacio de los Papas tiene un hueco asegurado en los libros de historia, es por haber sido el escenario de la elección papal más interminable de la cristiandad. Tras la muerte de Clemente IV en noviembre de 1268, el Colegio Cardenalicio se reunió en la gran sala de audiencias del palacio. Paralizados por una enconada maraña de rencillas políticas y odios dinásticos, los electores se encallaron en un callejón sin salida que duró 33 meses, nada menos que 1006 días.
Exasperadas por una sede vacante que parecía eterna y por la sangría económica que suponía mantener a los séquitos cardenalicios, las autoridades municipales, con Raniero Gatti y el podestà al frente, tomaron cartas en el asunto con una contundencia inédita. Encerraron físicamente a los cardenales en la sala, dando origen al término institucional cónclave, del latín cum clave («bajo llave»). Al ver que el encierro no bastaba, el pueblo apretó las tuercas: les racionaron la comida a pan y agua y retiraron las tejas y las vigas maestras del techo, dejando a sus eminencias a merced de la lluvia y la intemperie.
Al final, no hubo más remedio que ceder: los electores nombraron una comisión de compromiso y, el 1 de septiembre de 1271, eligieron por fin a Tedaldo Visconti, quien subió al trono como Gregorio X. En 1274, el propio Gregorio X blindó aquellas tácticas de choque (el aislamiento forzoso y el racionamiento) en el derecho canónico a través de la constitución apostólica Ubi periculum, sentando las bases jurídicas del cónclave moderno.
Fortaleza y mirador: la arquitectura
El palacio pone el broche de oro al recorrido histórico por el barrio medieval, dominando la Piazza San Lorenzo nada más dejar atrás el Ponte del Duomo. Su fachada principal luce un aire románico rematado por almenas cuadradas, a la que se accede por una ancha escalinata ceremonial de piedra levantada hacia 1267. Pero mientras el frente que mira a la plaza viste de gala solemne, los muros norte y trasero caen a plomo sobre el Valle Faul, apuntalados por colosales muros de contención y arbotantes concebidos expresamente para la defensa.
Como prolongación del edificio principal se despliega la gótica Loggia delle Benedizioni, terminada en 1267. En origen era una sala cubierta flanqueada por dos arquerías simétricas, pero el tejado y el muro exterior se vinieron abajo a mediados del siglo XIV. Hoy se conserva como una airosa terraza de piedra donde el viento se cuela entre siete arcos góticos trilobulados y entrelazados que enmarcan las vistas del valle. El entablamento esculpido sobre las arcadas es un testimonio de excepción del tablero político del siglo XIII: en él figuran las llaves papales cruzadas, el águila imperial, el león cívico de Viterbo y las bandas diagonales del blasón de los Gatti. En el centro de la logia destaca una fuente poligonal del siglo XV, erigida bajo el pontificado de Sixto IV, que aprovecha una pila anterior del siglo XIII cincelada con la heráldica de la familia Gatti.
De puertas adentro, la Sala del Conclave sigue siendo un espacio austero y cavernoso, bordeado por bancos corridos de piedra e iluminado por doce ventanas bíforas de piedra calada.
El derrumbe del estudio papal
Además de turbulencias políticas, el palacio presenció en 1277 una tragedia de lo más insólita. El papa Juan XXI, un erudito y médico elegido en Viterbo en 1276, mandó construir un nuevo estudio privado en la zona residencial. En mayo de 1277, cuando apenas llevaba ocho meses en el cargo, la precaria factura de las obras le costó la vida: el techo de la estancia se le desplomó encima, causándole heridas mortales por aplastamiento.
El complejo palaciego en la actualidad
El Palacio de los Papas se gestiona hoy como parte del Polo Monumentale Colle del Duomo. El edificio conserva su función eclesiástica al actuar como Palazzo Vescovile y albergar las dependencias administrativas de la diócesis. Los espacios históricos, entre los que figuran la Sala del Conclave, la Sala Gualterio y la Loggia delle Benedizioni al aire libre, están abiertos al público durante todo el año, junto con la vecina catedral de San Lorenzo y el Museo Colle del Duomo.
FAQ
¿Qué ocurrió durante la elección de 1006 días en el Palacio de los Papas?
Tras la muerte del papa Clemente IV en 1268, los cardenales quedaron estancados durante casi tres años. Para forzar la elección del papa Gregorio X en 1271, las autoridades locales los encerraron bajo llave en la sala de audiencias, les racionaron la comida a pan y agua y arrancaron el tejado.
¿Cuál es el origen de la palabra «cónclave»?
Procede de la locución latina *cum clave*, que significa «bajo llave». El término se popularizó a raíz del encierro forzoso al que fueron sometidos los cardenales electores en este palacio entre 1268 y 1271.
¿Qué espacios del Palacio de los Papas están abiertos al público?
Los visitantes pueden acceder a la histórica Sala del Conclave, la Sala Gualterio y la gótica Loggia delle Benedizioni, todas incluidas con la entrada al Polo Monumentale Colle del Duomo.
¿Cómo murió el papa Juan XXI en el palacio?
En mayo de 1277, tras apenas ocho meses de pontificado, el papa Juan XXI murió aplastado cuando el techo de su recién construido estudio privado, de pésima factura, se le vino encima.




