Catedral de San Lorenzo: el Duomo papal de Viterbo - Viterbo
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Destino

Catedral de San Lorenzo: el Duomo papal de Viterbo

Viterbo, Italy

La catedral de San Lorenzo (Duomo di Viterbo) se alza sobre el Colle del Duomo, la acrópolis que domina los valles de Faul y Urcionio. Sede episcopal de la diócesis de Viterbo, el templo ocupa el corazón histórico de la ciudad, nacida a partir del asentamiento etrusco de Surrena y convertida más tarde en el Castrum Viterbii romano. Consagrada a san Lorenzo, fue elevada a basílica menor por Pío XII en 1940 y conforma, junto al contiguo Palacio Papal, una pieza esencial del Polo Monumentale del Colle del Duomo.

Documentada ya en el año 775 como parroquia paleocristiana, la fábrica comenzó su transformación en una gran catedral románica en 1192 bajo el pontificado de Celestino III, tras la institución de la diócesis. Y aunque la leyenda local asegura que en este mismo lugar se levantaba un templo pagano dedicado a Hércules, el mito sigue sin encontrar respaldo arqueológico.

Contrastes arquitectónicos y exterior

El exterior despliega una llamativa convivencia de épocas arquitectónicas. La fachada principal, concluida hacia 1570 bajo el patrocinio del cardenal Giovan Francesco Gambara, muestra una sobria sillería renacentista. Este austero frontis contrasta de lleno con el campanario exento, terminado en 1369.

La torre campanario responde a un diseño gótico toscano impecable, levantada con franjas horizontales que alternan la oscura piedra peperino local con hiladas de piedra clara. Esta silueta a rayas marca el perfil de la Piazza San Lorenzo, creando un rotundo contrapunto estético tanto con el vecino Palacio Papal del siglo XIII como con la serenidad de la fachada clásica.

El interior románico y sus capiteles antiguos

En el interior, la catedral conserva una planta basilical románica tradicional distribuida en tres naves. Dos hileras paralelas de columnas monolíticas de peperino gris vertebran el espacio y proyectan largas sombras sobre la nave central. El suelo conserva un pavimento cosmatesco del siglo XII, primorosamente restaurado con mosaicos geométricos de piedra pulida.

Sobre las columnas de la nave descansan unos capiteles del siglo XII finamente labrados. En ellos conviven lo sagrado y lo profano con sorprendente audacia, entrelazando motivos vegetales clásicos con bestiarios y figuras mitológicas. Hojas de acanto y águilas comparten la piedra con esfinges aladas y delfines enfrentados, herencia directa de las tradiciones alegóricas medievales.

Epicentro papal del siglo XIII

Entre 1257 y 1281, Viterbo ejerció como sede oficial de la Santa Sede, situando a la catedral de San Lorenzo en el mismísimo centro neurálgico de la administración católica. La basílica acogió cónclaves trascendentales y reuniones políticas del más alto nivel, incluida la solemne excomunión pública de Conradino de Hohenstaufen por parte del papa Clemente IV.

Varios pontífices guardan un estrecho vínculo con el templo. Alejandro IV recibió sepultura aquí en 1261, aunque su tumba se extravió durante las reformas del siglo XVI y jamás ha vuelto a encontrarse. La catedral alberga también el sepulcro de Juan XXI (Pedro Hispano), el único papa portugués de la historia. Célebre como filósofo y lógico, Dante Alighieri le dedicó un elogio en el Paraíso de su Divina comedia. Juan XXI falleció en 1277 al derrumbarse el techo de su estudio en el palacio contiguo, y su monumento funerario cambió de sitio en el templo hasta en siete ocasiones antes de descansar de forma definitiva en la restaurada capilla de San Felipe Neri.

Los bombardeos de la guerra y el coro barroco emparedado

Con el paso de los siglos, la catedral se sometió a intensos lavados de cara estilísticos. El cardenal Gambara añadió capillas laterales en 1570, mientras que los obispos del siglo XVII cubrieron la nave con bóvedas de cañón para ocultar las armaduras medievales de madera y encargaron un suntuoso coro barroco tras el altar. Sin embargo, los intensos bombardeos aliados del 17 de mayo de 1944 causaron estragos en la nave.

La reconstrucción de posguerra revirtió muchas de estas reformas tardías para devolver el protagonismo al templo medieval primitivo. Los restauradores retiraron la dañada bóveda de cañón del siglo XVII para dejar al descubierto las vigas de madera originales y clausuraron ocho capillas laterales. Durante las obras, se reconstruyó el muro del ábside semicircular románico, lo que provocó una insólita paradoja arquitectónica: el muro selló por completo el coro barroco del siglo XVII, que había sobrevivido intacto justo detrás. En esta estancia secreta aguardan el fresco de El Juicio Final pintado por Giuseppe Passeri en la bóveda y un retablo de Giovan Francesco Romanelli, visitables a través de los recorridos guiados que organiza el Museo Colle del Duomo.

FAQ

¿Por qué hay un coro barroco oculto tras el ábside?

Durante las obras de restauración posteriores a la Segunda Guerra Mundial tras los bombardeos de 1944, se reconstruyó el muro del ábside románico medieval. Al levantarlo, quedó sellado y oculto el coro barroco del siglo XVII, que había resultado ileso y alberga los frescos de Giuseppe Passeri y un retablo de Giovan Francesco Romanelli.

¿Qué papas fueron enterrados en la catedral de San Lorenzo?

El papa Alejandro IV fue sepultado aquí en 1261, aunque su tumba se perdió durante las reformas del siglo XVI. En el templo descansa también el papa Juan XXI, quien murió en 1277 al derrumbarse el techo del palacio anexo.

¿Qué estilos arquitectónicos conviven en el conjunto de la catedral?

La catedral aúna un interior románico de tres naves del siglo XII, una fachada renacentista erigida hacia 1570 y un campanario gótico toscano exento de 1369, célebre por sus franjas horizontales de peperino oscuro y piedra clara.

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