
Mirador del Castillo: las dos hoces de Cuenca
La geografía de dos hoces
Encaramado en lo más alto del casco histórico de Cuenca, el mirador del Castillo se asienta sobre una estrecha cresta caliza que define la singular topografía de la ciudad. Desde esta atalaya se contemplan a la vez dos cañones fluviales sobrecogedores: la hoz del Huécar al este y la hoz del Júcar al oeste. Este istmo geológico es testigo de la erosión natural que esculpió Cuenca, obligando al trazado medieval a crecer en vertical, sobre tajos vertiginosos, en vez de extenderse a lo ancho.
Desde el mirador se dominan las grandes estampas de la hoz del Huécar: las célebres Casas Colgadas, el puente de San Pablo y el antiguo convento del mismo nombre. Al mirar al oeste, hacia la hoz del Júcar, el paisaje muda en farallones calizos salpicados de pinares. En la pared de enfrente aún se distingue la silueta pintada en la roca conocida como los Ojos de la Mora. Encañonado entre los dos tajos, el viento suele barrer la piedra y silenciar el murmullo de la ciudad, sustituyéndolo por el silbido del aire contra la roca y el rumor lejano del agua allá abajo.
Historia de la fortaleza y el arco de Bezudo
El lugar conserva restos del castillo que antaño defendía la plaza. Levantada entre los siglos IX y X como la fortaleza andalusí de Qunka, aprovechó los escarpados acantilados como defensa natural. En 1177, tras nueve meses de asedio, el rey Alfonso VIII de Castilla tomó la plaza y la convirtió en alcázar real cristiano.
Con el paso de los siglos, el complejo defensivo cambió de cara. A finales del siglo XV, los Reyes Católicos ordenaron desmochar y demoler parcialmente el castillo para atar en corto a los nobles rebeldes de la familia Hurtado de Mendoza. En el siglo XVI, bajo el reinado de Felipe II, se renovaron las defensas y se reconstruyó la puerta del arco de Bezudo. Cuenta la tradición local que su nombre honra a los hermanos Rodríguez Bezudo, combatientes del asedio de 1177: uno cayó durante el asalto y el otro acabó como alcaide de la ciudad. Sobre el arco descansa un escudo imperial esculpido, rodeado por el collar de la orden del Toisón de Oro. La fortaleza recibió su estocada final a principios del siglo XIX, cuando las tropas napoleónicas volaron parte de las defensas durante la guerra de la Independencia.
La cárcel de la Inquisición y el Archivo Histórico
Justo al lado de las ruinas se alza un edificio histórico que hoy acoge el Archivo Histórico Provincial de Cuenca. Concebido en su origen como aposento del alcázar real, en el siglo XVI se acondicionó como tribunal y cárcel comarcal de la Inquisición española. Siglos más tarde funcionó como prisión provincial civil, antes de reconvertirse para custodiar la memoria documental de la región.
La visita al mirador
Hoy en día, el mirador del Castillo corona el punto más septentrional y elevado de la clásica subida por el casco histórico conquense, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los restos de la fortaleza, incluidos lienzos de muralla y torreones cuadrados, cuentan con escaleras y barandillas modernas que permiten recorrer lo alto del adarve con total seguridad.
Tanto las ruinas como el mirador pueden visitarse gratis durante todo el año. Al otro lado del arco, el barrio del Castillo ofrece un rincón residencial muy tranquilo, con mesones y terrazas asomadas al precipicio.
FAQ
¿Hay que pagar entrada para visitar el mirador del Castillo?
No, el acceso al mirador y a los restos de la muralla es libre y gratuito durante todo el año.
¿Qué lugares de interés se ven desde el mirador?
El mirador se asoma a la hoz del Huécar, con vistas a las Casas Colgadas, el puente de San Pablo y el antiguo convento de San Pablo, así como a la hoz del Júcar y a la formación rocosa de los Ojos de la Mora.
¿Cuál es la importancia histórica del arco de Bezudo?
Reconstruido en el siglo XVI bajo el reinado de Felipe II, el arco de Bezudo luce un escudo imperial rodeado por el Toisón de Oro. La tradición popular vincula su nombre a los hermanos Rodríguez Bezudo, que combatieron en el asedio cristiano de 1177.
¿Para qué se usaba el edificio junto a la fortaleza antes de albergar el Archivo Histórico Provincial?
El edificio sirvió primero como aposento del alcázar real, en el siglo XVI pasó a ser tribunal y cárcel de la Inquisición española, y más adelante funcionó como prisión provincial civil.




